
Vigo | A.Buendía
Hay conciertos que se recuerdan por una producción deslumbrante y otros que permanecen por lo que ocurre entre el escenario y las gradas. El de Iván Ferreiro en Castrelos perteneció a la segunda categoría. No fue una actuación pensada para sorprender con artificios, sino para cerrar una cuenta pendiente: volver al auditorio de su ciudad quince años después y hacerlo con un repertorio que resumiera tres décadas y media de música.
A las diez en punto, una cortina de luces ocultaba todavía a la banda cuando comenzaron a sonar los primeros versos de Fariña. El recurso duró apenas unos segundos. En cuanto apareció Ferreiro, Castrelos respondió con una ovación que acompañó el arranque de Hoy por Ayer, la canción que da nombre a una gira concebida como un recorrido por toda su trayectoria. Después llegaron Muertos y Toda la verdad. El concierto apenas había empezado y ya estaba claro que la noche no iba a construirse sobre las novedades, sino sobre la memoria compartida.

«Lo más grande del mundo es tocar en Castrelos»
Eso dijo el cantante poco después. No fue una frase lanzada para cumplir con el ritual de cualquier concierto. Durante toda la noche dio la impresión de que Ferreiro hablaba menos con el público que con un lugar al que llevaba demasiado tiempo sin regresar. Cuando sonó Casa y dio la bienvenida a los asistentes con un «Bienvenidos a casa. Yo también me siento en casa», la distancia entre artista y espectadores terminó de desaparecer.

Ordenar 35 años de canciones
La gira Hoy x Ayer tiene una idea sencilla: ordenar 35 años de canciones sin convertir el concierto en un ejercicio de nostalgia. Ferreiro fue enlazando temas de su carrera en solitario con otros que siguen formando parte del imaginario colectivo desde los tiempos de Los Piratas. Promesas que no valen nada, M, Toda la verdad o El pensamiento circular convivieron con naturalidad
Y Castrelos cantó tanto como el propio Ferreiro. Hubo momentos en los que la voz del auditorio terminó imponiéndose sobre la del escenario, una escena poco frecuente incluso en un recinto acostumbrado a grandes conciertos.
Abraham Boba y Amaral
Las sorpresas llegaron sin romper el tono de la noche. Abraham Boba, vocalista de León Benavente, apareció para interpretar junto a Ferreiro El equilibrio es imposible. Ya en la recta final, Amaral se sumó al escenario para compartir Años 80, uno de esos temas que siguen funcionando como un puente entre varias generaciones de seguidores.
El desenlace evitó cualquier exceso. Cómo conocí a vuestra madre preparó el terreno para Turnedo, probablemente la canción más esperada por buena parte del público. No fue el momento más ruidoso del concierto, pero sí el más revelador. Miles de personas la cantaron de principio a fin sin necesidad de que Ferreiro les cediera el micrófono.
Castrelos ha acogido este verano grandes producciones internacionales y conciertos multitudinarios. El regreso de Iván Ferreiro fue otra cosa. No necesitó competir en espectáculo porque jugaba en otro terreno: el de un artista que volvía a un escenario cargado de significado para comprobar que, quince años después, sus canciones seguían perteneciendo tanto al público como a él mismo.
OtRaS NoTiCiaS
- Quince años después, Iván Ferreiro recupera Castrelos con un concierto para la memoria de Vigo
- Alerta roja por calor en en interior de la provincia de Pontevedra
- Viva Suecia convierte Castrelos en un coro de miles de voces
- La Praia da Punta seguirá sin baño tras volver a dar positivo los análisis del agua
- Las redes sociales ayudan a localizar a un joven que partió la mandíbula a un menor





