
Vigo | Redacción
La huelga de los trabajadores de Lugove-Subus, la empresa que presta buena parte de las conexiones en autobús entre Vigo, el Val Miñor y el Baixo Miño, continúa sin visos de solución. La plantilla celebró este viernes la segunda jornada de paro con una concentración en la estación de autobuses de Vigo y reclama a la compañía que abra una negociación para abordar lo que considera un deterioro sostenido de las condiciones laborales y de la prestación del servicio.
El comité denuncia que la dirección no se ha puesto en contacto con la representación de los trabajadores pese al seguimiento de la huelga. La empresa, según los representantes sindicales, se ha limitado a defender públicamente su compromiso con la seguridad y la movilidad.
“A única resposta que deu a empresa foi a través dos medios de comunicación, asegurando que ten un compromiso claro coa mobilidade e a seguridade das persoas usuarias e traballadoras”, afirmó el presidente del comité, Anxo Taboada, que calificó de “absoluto cinismo” esa posición.
El conflicto no es nuevo. La representación de los trabajadores asegura que lleva años denunciando problemas relacionados con la organización del trabajo, la seguridad y el mantenimiento de los vehículos. Según el comité, la consecuencia es un aumento de las bajas laborales y una sucesión de incidentes durante la prestación del servicio.
“Pero a resposta da empresa, en vez de atallar os problemas, é incoar expedientes e aplicarlle sancións ás persoas traballadoras”, sostiene Taboada.
Jornadas de hasta 15 horas
Uno de los principales puntos de fricción está en la organización de las jornadas. El comité asegura que los conductores tienen que asumir periodos de disponibilidad de hasta 15 horas y denuncia que la empresa no respeta de forma habitual los descansos legales entre jornadas.
“Converteu en norma o descanso reducido excepcional e elabora as quendas anuais de traballo sobre esta base”, denuncia el presidente del comité.
Los representantes de la plantilla aseguran que algunas de estas prácticas ya han sido sancionadas por la Inspección de Trabajo. También cuestionan el mantenimiento de los autobuses y las condiciones de limpieza de los vehículos. Según su versión, los propios conductores tienen que asumir las tareas de higienización de la flota.
El comité vincula esta situación a una plantilla que considera insuficiente para cubrir las necesidades del servicio. Taboada sostiene que la empresa utiliza sus pérdidas como argumento para contener la inversión y que la falta de personal termina aumentando la carga laboral y mental de los trabajadores.
Estas afirmaciones corresponden a la representación sindical y forman parte de las razones esgrimidas para mantener la huelga.
Lugove denuncia “actos de sabotaje”
Lugove asegura, en un comunicado enviado a los medios de comunicación, que la última jornada de huelga estuvo acompañada de varios “actos de sabotaje” en sus instalaciones y en algunos de sus vehículos. La compañía afirma que trasladó los hechos a la Guardia Civil, que mantiene abierta una investigación para esclarecer lo ocurrido.
En su balance de la jornada, la empresa sostiene que menos del 25% de las expediciones programadas se vieron afectadas, pese a las incidencias, y que la mayor parte de los usuarios pudo mantener sus desplazamientos.
La compañía lamenta especialmente las molestias ocasionadas en plena temporada de verano, cuando cientos de viajeros utilizan el autobús para desplazarse desde Vigo y su entorno hacia las playas y otros destinos de ocio.
Ante las próximas jornadas de huelga, previstas para los días 14 y 28 de agosto, Lugove asegura que pondrá todos los medios a su alcance para cumplir los servicios mínimos fijados por la Xunta y garantizar la seguridad de los pasajeros y de los trabajadores que decidan no secundar el paro.
Una concesión pendiente de nueva licitación
El conflicto coincide con una situación de transición en el transporte por carretera del sur de Pontevedra. Lugove-Subus presta actualmente el servicio en régimen de prórroga después de que la Xunta rescindiese el contrato anterior y pusiese en marcha una nueva licitación.
Por ello, los trabajadores no dirigen sus reclamaciones únicamente contra la empresa. También reclaman la intervención de la Administración autonómica, como titular del servicio, para que supervise las condiciones en las que se presta el transporte y garantice, según el comité, los derechos laborales y la seguridad tanto de los trabajadores como de los pasajeros.

Más movilizaciones
La protesta tendrá una nueva cita el próximo 28 de agosto, cuando la plantilla ha convocado otra concentración a las 10.00 horas en la estación de autobuses de Vigo. Si no se producen avances, los trabajadores advierten de que podrían endurecer las medidas de presión.
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