
A. Buendía | Nigrán
Un estruendo a las 06.45 de la mañana. Dos balcones en el suelo y una terraza cubierta de hormigón y hierros retorcidos. Así amanecieron este miércoles los vecinos de un edificio de A Estrada pola Vía, en Nigrán. El balcón de la segunda planta se desplomó y, al caer, arrastró al del primero. Los restos terminaron en la planta baja, junto a la entrada del edificio.
No había nadie en las terrazas en ese momento y el derrumbe no causó heridos. El edificio está prácticamente lleno durante estos días de verano, con varias viviendas utilizadas como segunda residencia. Entre ellas está la de Pilar Cid, que vive habitualmente en Vigo y pasa el verano en Nigrán.
Cid estaba dentro de su vivienda, en el primer piso, cuando escuchó el golpe. «Pensé que era un trueno», explica. Se levantó, comprobó que no había tormenta y volvió a su habitación. Poco después se dirigió al balcón para recoger el periódico, que le dejan ahí cada día. Fue entonces cuando descubrió el derrumbe. «Menos mal que no salí», recuerda.
La escena que encontró era difícil de imaginar minutos antes: fragmentos de hormigón, cascotes y partes de las barandillas metálicas habían quedado amontonados sobre la terraza inferior. La caída no ha afectado, aparentemente, a la estructura del inmueble.
Una revisión que ahora deberá aclarar qué ocurrió
Las causas del desplome todavía no se conocen. El edificio, construido a comienzos de los años noventa, tiene tres plantas sobre el bajo. Los vecinos ya habían expresado anteriormente su preocupación por el estado de los balcones, cuenta Pilar, quien apunta que en octubre un arquitecto revisó los elementos exteriores y les indicó que no existía riesgo de que se desprendieran.
Pasadas las 10 horas, un técnico municipal acudió al lugar para realizar una primera inspección. Según la información trasladada posteriormente, no se apreciaron daños estructurales en el edificio ni desperfectos en el interior de las viviendas. El alcalde de Nigrán, Juan González, también se acercó durante la mañana.

La revisión se centra ahora en los balcones que siguen en pie. La primera recomendación a los vecinos es que no salgan a ellos y que tampoco a las terrazas hasta que se compruebe su estado. Habrá que apuntalar provisionalmente alguno de ellos y retirar los restos del derrumbe.
También está prevista una inspección posterior por parte de un técnico externo que permita determinar qué causó la caída y comprobar si otros elementos exteriores están afectados.
Por ahora, los vecinos se reponen del susto de ver como se han desplomado los balcones y, sobre todo, de saber que el desenlace habría sido distinto si alguien hubiese salido a la terraza unos minutos antes.
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