Viva Suecia convierte Castrelos en un coro de miles de voces

La banda murciana conquista Vigo con una conexión constante con el público

María L. García | Vigo

Viva Suecia demostró este viernes en Castrelos que todavía hay grupos capaces de llenar un escenario únicamente con canciones. Y, durante casi dos horas, eso fue suficiente para que miles de personas acabaran cantando casi tanto como Rafa Val.

La banda apareció sobre el escenario sin buscar el efecto sorpresa. ‘Dolor y gloria‘ abrió una noche que desde el primer minuto dejó claro que el protagonismo no estaría en la escenografía, sino en un repertorio que lleva años creciendo. Después llegaron La orilla y A dónde ir. Apenas hubo palabras. No hacían falta. El concierto ya había encontrado su ritmo.

Castrelos respondió como responden los públicos cuando conocen las canciones antes de que empiecen a sonar: completando versos, levantando los brazos y convirtiendo el auditorio en un único coro. Esa complicidad fue el verdadero hilo conductor de la noche.

El grupo alternó las composiciones de Hecho en tiempos de paz con canciones que ya forman parte de su identidad. No hubo nostalgia ni una sucesión de éxitos pensada para agradar. Hubo una sensación constante de continuidad, como si toda su discografía perteneciera a un mismo relato. Fuimos felices aquí, Bien por ti, Justo cuando el mundo apriete o Lo que te mereces encontraron la misma respuesta de un público que apenas distinguía entre canciones nuevas y antiguas.

Entre tema y tema, Rafa Val se dirigió a los asistentes en gallego, un gesto breve que fue recibido con una ovación. La banda se mostró cómoda desde el principio, disfrutando de uno de esos escenarios que cualquier grupo español quiere tachar de su lista.

La recta final terminó de romper cualquier distancia entre escenario y gradas. No hemos aprendido nada elevó la intensidad antes de que llegara uno de los momentos más celebrados de la noche. Los cuatro músicos reaparecieron con camisetas del Celta para interpretar El bien. «Viva el Celta. Esta noite somos celestes», lanzó la banda.

El cierre llegó con Amar el conflicto y Mala prensa, pero la sensación era que el concierto había terminado varios minutos antes, cuando Castrelos dejó de escuchar a Viva Suecia para empezar a cantarlo.

Porque eso fue, probablemente, lo que distinguió esta actuación de tantas otras del verano: más que un concierto, fue una conversación entre una banda que atraviesa su mejor momento y un público que ya siente esas canciones como propias.


OtRaS NoTiCiaS


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