
El verano ha vuelto a poner a prueba la capacidad del sistema sanitario. Mientras las plantillas reducen efectivos por las vacaciones y aumenta la presión asistencial, hospitales y centros de salud afrontan el mes de julio con menos personal, más carga de trabajo y servicios sometidos a una creciente tensión. Es un escenario que el Sindicato de Enfermería SATSE asegura que se repite año tras año y que, lejos de corregirse, sigue afectando a la calidad de la atención.
La denuncia llega después de varias semanas marcadas por los problemas para cubrir las vacaciones del personal sanitario, la presión en los servicios de Urgencias y las críticas por la falta de profesionales de Enfermería, una situación de la que vigoalminuto ha venido informando durante las últimas semanas.
SATSE sostiene que las consejerías de Sanidad vuelven a afrontar el periodo estival con una planificación insuficiente y les otorga un «rotundo suspenso» por no haber evitado que se reproduzcan los mismos problemas de cada verano. Entre ellos cita el incremento de la carga asistencial, las largas esperas en los servicios de Urgencias, el cierre de camas y unidades hospitalarias, la suspensión o retraso de consultas y la reubicación de pacientes en plantas distintas de las especializadas para atender sus patologías.
Más trabajo para menos profesionales
Según el sindicato, el origen de buena parte de estos problemas está en la falta de sustituciones durante las vacaciones, las bajas laborales y otras ausencias del personal sanitario. Esa situación obliga a enfermeras, fisioterapeutas y otros profesionales a asumir un mayor número de pacientes, prolongar sus jornadas, trabajar turnos no previstos e, incluso, renunciar a descansos o permisos ya concedidos.
SATSE critica además que las administraciones continúen argumentando la falta de profesionales disponibles para contratar durante el verano sin abordar, a su juicio, el problema estructural de la escasez de enfermeras. El sindicato reprocha que no se impulse el aumento de plazas universitarias, no se apoyen medidas para garantizar ratios seguras de personal y no se mejoren las condiciones laborales que permitan frenar la marcha de profesionales a otras comunidades o al extranjero.
El ejemplo de Pontevedra
Como muestra de esta situación, SATSE señala que en el área de Pontevedra existen centros de salud donde de las siete enfermeras que integran habitualmente la plantilla únicamente permanecen dos durante este verano. También denuncia casos en los que profesionales han tenido que cancelar vacaciones previamente autorizadas para cubrir necesidades asistenciales de última hora.
La organización añade que el cierre de camas y de unidades hospitalarias provoca además que muchos pacientes sean distribuidos por distintas plantas del hospital, donde el personal no siempre dispone de la experiencia o de los recursos más adecuados para atender patologías específicas.
Para SATSE, la consecuencia es doble: una mayor presión para unos profesionales que afrontan el verano «desbordados» y una atención sanitaria que pierde capacidad de respuesta precisamente en una de las épocas del año en las que resulta más complicado cubrir las plantillas.
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