
La Guardia Civil ha desarticulado, en el marco de la Operación Troya, un grupo criminal especializado en violentos asaltos a establecimientos hosteleros del sur de la provincia de Pontevedra. La organización actuaba de madrugada, con sus integrantes encapuchados y armados con pistolas y cuchillos, sembrando el temor entre los propietarios de bares de la comarca.
La investigación, desarrollada por el Grupo de Patrimonio de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Pontevedra bajo la dirección del Juzgado de Instancia número 3 de Tui y de la Fiscalía de Área de Vigo, se ha saldado con un detenido y cuatro investigados por presuntos delitos de pertenencia a grupo criminal, robo con violencia e intimidación con armas de fuego y robo de uso de vehículo a motor.
Maniataban a las víctimas para vaciar los locales
Las pesquisas se iniciaron tras el asalto cometido el 17 de agosto de 2025 en un bar de O Rosal. Cinco encapuchados sorprendieron a la empleada y a su pareja cuando el establecimiento estaba cerrando. Según la Guardia Civil, ambos fueron reducidos y maniatados de pies y manos con extrema violencia antes de que los asaltantes se apoderasen del dinero de la caja registradora, de la recaudación de las máquinas recreativas y del tabaco.
Para garantizar su huida, los autores utilizaron además el vehículo de una de las víctimas.
Solo dos días después, la banda volvió a actuar en un establecimiento hostelero de Ponte Caldelas, donde inmovilizó con bridas al propietario durante la madrugada para cometer un nuevo robo.

Vecinos de Vigo con numerosos antecedentes
La investigación permitió identificar a los cinco integrantes del grupo, con edades comprendidas entre los 22 y los 51 años. Todos son vecinos de Vigo y cuentan con numerosos antecedentes policiales. Tres de ellos ya se encuentran actualmente en prisión por otras causas.
La fase final de la Operación Troya se desarrolló el pasado mes de junio. Los investigadores consiguieron cerrar el caso gracias al análisis de las armas y otros efectos intervenidos durante un registro domiciliario practicado previamente, pruebas que permitieron vincular de forma definitiva a los sospechosos con los asaltos investigados.
Con esta actuación, la Guardia Civil considera desarticulada una organización criminal que había generado una notable alarma entre el sector hostelero del sur de la provincia.
