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La idiotez del día, los Afectados por las Preferentes ponen en peligro el ‘crucerismo’

Hay veces que es imposible callarse y ésta es de esas. Este martes un diario local, de nombre oceánico, culpa a los Afectados por la compra de Preferentes de poner en peligro el ‘crucerismo’, porque este lunes se manifestaron, con bocinas, sirenas, silbatos y demás delante de la Estación Marítima cuando llegó a Vigo el trasatlántico Royal Princess.

Vaya soplapollez. El ‘crucerismo’, en el caso de Vigo significa que de los 3.500 pasajeros de un trasatlántico bajan a tierra unos 1.000, de los cuales 850 se van a Santiago, 44 a La Piedra , 616 al Corte Inglés, 85 a la cafetería de A Laxe y 105 a deambular por Príncipe. Y da igual si al bajar del barco les pitan, hay un virtuoso tocando el violín o los inflan a folletos.

El ‘crucerismo’, como le llama este diario – ni que fuese un fenómeno social, como el twittear o el sellar la cartilla del paro – deja, en el mejor de los casos, alrededor de 7,5 millones al año en la ciudad, por cierto, casi un 45% menos que hace solo dos años, unas 533 veces menos que Citroën, 290 veces menos que la pesca, 98 veces menos que el naval –tal y como está el naval – y no representa más que el 0,61% de todo el turismo que llega a Vigo a lo largo del año, de acuerdo con los estudios oficiales.

Decir que las protestas de los Afectados por las Preferentes ponen en riesgo el ‘crucerismo’, además de una ridiculez como titular, es una ridiculez como afirmación, como decir que el que lo pone en peligro los niños paseando en bici por el Naútico.

Quizá lo que sí pone en peligro el ‘crucerismo’ es el hecho de que el Puerto de Vigo dejase de ser hace casi dos años puerto base de cruceros; que no haya ni rastro de la Autopista del Mar, que  se haya quedado fuera de los puertos nodales incluidos en la Red Transeuropea de Transportes; que A Coruña, que hace dos años recibía la mitad de ‘cruceristas’ que Vigo, hoy nos supere en 4.000, que aún nos preguntemos quién sabe dónde irán los planes, presentados públicamente por conselleiros y responsables portuarios y municipales, como el abrir los comercios en domingo y festivo cuando haya trasatlánticos, los famosos dispositivos multimedia para quienes se bajen del barco, los anunciados viajes guiados en el autobús chu-chú, las recepciones, las ofertas gastronómicas –nada que ver con el señor  cogiendo del brazo al turista y diciéndole ‘gud fut’ a 60 € – menos de las guías a disposición, las ofertas en los comercios, las propuestas culturales…o algo tan simple como negociar con las grandes navieras que en el propio barco no se le entregue una información a los pasajeros en las que se describa la ciudad como –y esto lo he visto personalmente, foto incluida de viñedos – un pequeño pueblo que vive de la agricultura, principalmente los vinos, conocido por su excelente carne y donde no es aconsejable pedir pescado.

 

 

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