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Aunque la mona duerma de seda…

La voz de alarma la dio una mujer que vio un coche en la Subida á Madroa haciendo eses e invadiendo el sentido contrario. Al intentar retenerlo en una de las paradas, el hombre, de 50 años y con evidentes síntomas de conducir bajo los efectos del alcohol, le dio un manotazo y siguió con el recorrido dando bandazos.

Cuando los agentes lo localizaron, el coche estaba parado con el motor en marcha y el hombre durmiendo apoyado en el volante. Al pedirle la documentación ya se dieron cuenta de la alta tasa de alcohol que llevaba, aunque el conductor intentó huir de la zona tras negarse a realizar la prueba de alcoholemia. Además, tenía el carnet de conducir retirado y el coche sin ITV.

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