
Carlos Díaz | vigoalminuto
Lo que comenzó el 27 de octubre como una iniciativa impulsada por cinco organizaciones reúne ya a medio centenar de entidades de todo el Estado. La huelga de compras gana apoyos y prepara una nueva jornada de protesta este miércoles, 4 de noviembre, con un mensaje dirigido a los consumidores: dejar de comprar en supermercados, hipermercados y grandes cadenas para llevar la compra al mercado municipal, al comercio de barrio, a las cooperativas o directamente a quienes producen los alimentos.
Es la segunda convocatoria de este tipo y sus promotores aspiran a que tenga más alcance que la primera. La movilización forma parte de la campaña previa a la huelga general del 11 de noviembre contra la crisis de la vivienda y el encarecimiento del coste de la vida. Para esa jornada, el llamamiento será más amplio: no realizar ninguna compra, ni en tiendas físicas ni por internet.
La red de adhesiones refleja la diversidad de sectores que respaldan la protesta. Entre las 45 entidades incorporadas a través del formulario de la campaña figuran sindicatos, cooperativas de consumo y supermercados cooperativos, organizaciones ecologistas, colectivos de la economía solidaria y del mundo rural, asociaciones vecinales, grupos feministas y pequeños comercios, desde librerías hasta papelerías. La relación completa puede consultarse en la web de la campaña.
La compra sube más que los salarios
Las organizaciones justifican la movilización por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. Según los datos que recoge la campaña, la inflación se situó en octubre en el 4,9%, de acuerdo con el indicador adelantado del INE, y acumula tres meses por encima del 4%. La cesta de la compra cuesta más de un 40% más que en 2019, mientras que el salario medio ha aumentado un 21,9% en ese mismo periodo.
El encarecimiento de los alimentos frescos también supera la media europea. En 2025 subieron un 6,1% en España, frente al 3,9% registrado en el conjunto de la Unión Europea, según Eurostat.
La protesta cuestiona además el reparto de los márgenes entre productores y distribuidores. Como ejemplo, cita los datos del índice de precios en origen y destino de COAG:
- en abril de 2025, el kilo de cebolla se pagaba al agricultor a 30 céntimos y llegaba al consumidor a 2,25 euros
- en paralelo, Mercadona cerró 2025 con un beneficio de 1.729 millones de euros, un 25% más que el ejercicio anterior, y una cuota de mercado del 28,5%
El pequeño comercio, atrapado entre los alquileres y la caída del consumo
La campaña insiste en que el boicot de este miércoles no se dirige contra las tiendas de barrio, sino que pretende reforzarlas frente al poder de las grandes cadenas. Sus promotores relacionan la pérdida de actividad del pequeño comercio con el aumento de los alquileres y la reducción de la capacidad de gasto de las familias.
Según UPTA, más de 13.500 pequeños negocios cerraron en 2025. La organización de autónomos señala la presión inmobiliaria entre los factores que amenazan la continuidad de estos establecimientos. UATAE añade que el 43% de las autónomas que pagan un alquiler destina entre el 25% y el 50% de sus ingresos netos a ese gasto, que para casi la mitad constituye ya su principal desembolso.
La campaña establece un vínculo directo entre el coste de la vivienda y el consumo local: «cada euro que se nos va en el alquiler es un euro que dejamos de gastar en el barrio», sostienen las organizaciones. De ahí que propongan trasladar la compra semanal a los pequeños establecimientos y reservar el paro total de consumo para el 11N.
Vivienda y crisis ecológica, dos caras del mismo modelo
Los colectivos ecologistas que respaldan la iniciativa relacionan la crisis residencial con un modelo económico que, a su juicio, convierte el territorio en mercancía. En España hay 3,8 millones de viviendas vacías, el 14,4% del parque inmobiliario, según el último censo del INE. Al mismo tiempo, el 15,9% de los hogares no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada, de acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025.
Frente a ese escenario, las entidades defienden rehabilitar los edificios existentes y adaptarlos al calor y al frío, en lugar de seguir ampliando la construcción a costa del suelo y los ecosistemas. También reivindican el consumo en mercados y comercios próximos y la compra directa a productores como formas de apoyar al campo y reducir la distancia entre producción y consumo.
Dos fechas y dos formas de protesta
La convocatoria distingue dos momentos. Este miércoles, 4 de noviembre, y los siguientes miércoles hasta el 11N, las organizaciones piden evitar las compras en supermercados, hipermercados y grandes cadenas. La alternativa es acudir al comercio de proximidad, los mercados municipales, las cooperativas o los productores locales.
El 11 de noviembre, coincidiendo con la huelga general por la vivienda y el coste de la vida, el llamamiento será a no comprar absolutamente nada, tampoco por internet. Las entidades aseguran que trabajan con los comités de huelga para habilitar puntos de avituallamiento y descanso en los barrios.
Los promotores presentan esta fórmula como una vía de participación para quienes no pueden secundar una huelga laboral, como personas precarias, autónomas, desempleadas, pensionistas, estudiantes o cuidadoras. También invitan a las trabajadoras de los supermercados a sumarse a la huelga general.
Las organizaciones que quieran adherirse a la campaña pueden hacerlo a través de huelgaporlavivienda.org/compras.
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