
Carlos Díaz | vigoalminuto
Abel Caballero ha vuelto a situar la futura conexión de Vigo con O Porriño en el centro de la batalla política y ha acusado al Partido Popular y al BNG de «castigar» a la ciudad por oponerse al trazado planteado por el Ministerio de Transportes para prolongar la A-52. El alcalde sostiene que la alternativa diseñada por el Gobierno central permitirá dejar atrás la actual A-55, una carretera marcada por su siniestralidad y por las restricciones de velocidad en algunos de sus tramos.
«El Partido Popular, el Bloque, Rueda y el Partido Popular de Vigo siguen castigando a la ciudad de Vigo, obligándonos a ir por la A-55», afirmó Caballero. El regidor defendió de nuevo la construcción de la nueva autovía y aseguró que el Gobierno de España ha reservado alrededor de 400 millones de euros para una infraestructura «en túnel» que conectaría Vigo y O Porriño.
El proyecto que está sobre la mesa contempla un nuevo tramo de la A-52 de unos 6,1-6,2 kilómetros, desde el entorno del nudo de Baruxáns, en Bembrive, hasta O Porriño. Aproximadamente cuatro kilómetros discurrirían bajo tierra. La actuación pretende crear un itinerario de alta capacidad más directo y seguro y descargar de tráfico la actual A-55.
La inversión estimada se mueve entre 389 y 400 millones de euros, según las cifras manejadas en la documentación y las declaraciones políticas sobre la actuación. El proyecto fue sometido a información pública por el Ministerio de Transportes a finales de 2024 y recibió una contestación masiva por parte de vecinos y administraciones afectadas.
Decenas de miles de alegaciones
El principal foco de conflicto no está en la necesidad de mejorar la conexión entre Vigo y O Porriño, sino en cómo hacerlo y por dónde debe discurrir la nueva infraestructura.
El trazado proyectado afecta a zonas de Vigo, Mos y O Porriño y ha provocado una fuerte oposición vecinal. Las cifras sobre las viviendas afectadas han variado durante la tramitación: las primeras estimaciones llegaron a situar en varias decenas los inmuebles directamente afectados, mientras que posteriormente se han manejado cifras menores tras las modificaciones del trazado. El Concello de Vigo ha señalado 15 viviendas afectadas en el municipio y otras tres en Mos.
La contestación ciudadana se ha traducido además en decenas de miles de alegaciones. En el debate parlamentario se han manejado cifras de alrededor de 30.000, una dimensión que da una idea del conflicto territorial generado por la propuesta.
El proyecto afecta especialmente a la parroquia viguesa de Bembrive y a zonas de Mos como Sanguiñeda, Petelos y Tameiga. La oposición política al trazado se ha apoyado precisamente en esas afecciones territoriales, sociales y ambientales.
PP y BNG cuestionan el trazado, no la necesidad de mejorar la conexión
La afirmación de Caballero de que PP y BNG «no quieren que Vigo tenga una autovía directa» no recoge por completo la posición expresada por ambas formaciones. PP y BNG han rechazado el trazado concreto planteado por el Ministerio y han reclamado que se estudien otras alternativas, al tiempo que han defendido medidas para mejorar de forma inmediata la seguridad de la A-55.
El BNG llevó al Congreso una iniciativa para retirar el proyecto y elaborar un nuevo estudio de alternativas que incluyera la liberalización del peaje de la AP-9 entre Vigo y O Porriño. La formación sostiene que esa autopista, que discurre en paralelo a la A-55, podría asumir parte del tráfico si se elimina el peaje y se mejoran las conexiones entre ambas vías.
El PP también ha reclamado nuevas alternativas al trazado debido a las afecciones sobre Bembrive y distintos núcleos de Mos. En el Congreso planteó igualmente que se analizara la liberalización del peaje de la AP-9 entre Puxeiros y O Porriño y que se actuase sobre la A-55 para reducir su siniestralidad.
Por tanto, el desacuerdo político no se limita a una cuestión de «autovía sí» o «autovía no». El Gobierno central y Caballero defienden la nueva prolongación de la A-52 con el trazado actualmente planteado, mientras PP y BNG reclaman estudiar otra solución y sitúan la AP-9 como una alternativa que, a su juicio, permitiría actuar de forma más rápida sobre el problema de la A-55.
Una inversión de 400 millones frente a una solución inmediata
Caballero ha convertido la nueva A-52 en una de sus principales reivindicaciones de infraestructuras para Vigo. El alcalde insiste en que la actual A-55 no ofrece una solución adecuada para el volumen de tráfico del área metropolitana y que sus problemas de seguridad justifican la construcción de un nuevo corredor.
«El Gobierno de España quiere hacer una autovía nueva en túnel, le dedica 400 millones de euros, una autovía en túnel de Vigo a Porriño, evitando la A-55, evitando la siniestralidad, evitando los accidentes», señaló.
La oposición plantea un enfoque diferente: utilizar una infraestructura que ya existe, la AP-9, y eliminar el peaje entre Puxeiros y O Porriño para trasladar tráfico desde la A-55. En la documentación parlamentaria, PP y BNG han defendido esta opción como una actuación inmediata mientras se mejora la actual autovía.
El Gobierno central, por su parte, ha defendido la continuidad de la tramitación del nuevo tramo y ha planteado que las alegaciones sean analizadas para minimizar las afecciones y garantizar que la infraestructura resultante sea funcional y segura.
OtRaS NoTiCiaS
- Caballero acusa a PP y BNG de «castigar» a Vigo por rechazar el túnel de la A-52, mientras ambos piden otro trazado
- Este domingo, ‘Conexións’ está de volta con dous concertos gratuítos en Coruxo e na praza da Pedra
- De Navia a A Ramallosa en bici: la nueva ruta de 14 kilómetros que unirá Vigo y Nigrán
- 28 persoas mortas e máis de 2.200 persoas feridas en accidentes de tráfico este verán en Galicia
- Muere en Vigo José Costas Peón, Peón Kurtz, fundador de Def Con Dos





