
Carlos Díaz/S.J.L- Vigo -Hay conciertos que se recuerdan por un despliegue técnico, por una sorpresa inesperada o por un éxito recién salido de las plataformas de música. El de Elmer Figueroa Arce -verdadero nombre de Chayanne- en el Auditorio de Castrelos, este jueves, se sostuvo sobre algo mucho más difícil de conseguir: un cancionero que ha resistido el paso del tiempo y que sigue encontrando un lugar en la memoria de quienes crecieron con él.
El cantante puertorriqueño regresó a Vigo con Bailemos otra vez, una gira que no pretende reinventar a un artista con más de cuatro décadas de carrera, sino reivindicar precisamente aquello que lo ha convertido en una de las grandes figuras del pop latino. Desde el primer tema, que da nombre al tour, quedó claro que la noche iba a ser un recorrido por una trayectoria en la que las canciones continúan siendo las protagonistas.

El concierto fue enlazando algunos de los grandes éxitos que han marcado su carrera. Salomé, Boom Boom (El centro de mi corazón), Provócame, Atado a tu amor, Y tú te vas, Humanos a Marte o Madre Tierra fueron recibiendo la misma respuesta: un público que no necesitaba mirar una pantalla para seguir cada estrofa y que convirtió el anfiteatro vigués en un enorme coro.

Cercanía
Lejos de esconderse tras una producción deslumbrante, Chayanne volvió a demostrar que su mayor fortaleza sigue siendo la cercanía. A sus 58 años mantiene intacta la energía sobre el escenario, alternando coreografías, cambios de ritmo y una comunicación constante con los asistentes. Todo ello acompañado por una banda sólida y un cuerpo de baile que aportó dinamismo a un espectáculo concebido para mantener el pulso de principio a fin.
Pero la noche también dejó espacio para la intimidad. Canciones como Cuidarte el alma, Si nos quedara poco tiempo o Te amo y punto rebajaron la intensidad para recordar que buena parte del éxito del artista no se explica únicamente por los ritmos bailables, sino por un repertorio de baladas que ha acompañado a varias generaciones.
El delirio: Bailando Bachata
Uno de los momentos más celebrados llegó con Bailando bachata, cuando el cantante invitó a subir al escenario a una persona del público para compartir el baile. Fue una escena sencilla, sin artificios, que terminó convirtiéndose en uno de los instantes más espontáneos y aplaudidos del concierto.
El repertorio también incluyó La clave, Baila, baila, Palo bonito, Este ritmo y Dejaría todo, completando un recorrido que repasó distintas etapas de una carrera iniciada a finales de los años setenta y consolidada durante las décadas siguientes con millones de discos vendidos y giras por todo el mundo.

En un momento en el que la industria musical vive pendiente de la inmediatez, de las listas virales y de los éxitos que duran apenas unas semanas, Chayanne demostró en Castrelos que existen canciones capaces de escapar a esa lógica. No porque pertenezcan al pasado, sino porque han encontrado un espacio propio en la vida de quienes las siguen escuchando.
Más que una exhibición de nostalgia, el concierto fue una confirmación de que hay artistas cuya mayor virtud no consiste en perseguir constantemente la siguiente tendencia, sino en haber construido un repertorio que continúa emocionando décadas después de su publicación. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió en Vigo: durante dos horas, las canciones volvieron a demostrar que algunas historias no envejecen.
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