Durante décadas, el Teatro Cine Fraga fue una persiana bajada en pleno corazón de Vigo. Hoy, ese símbolo del esplendor cultural de la ciudad empieza a cambiar de papel: la adquisición del edificio y el inicio de su rehabilitación lo colocan de nuevo en el centro del debate cultural, no solo por lo que fue, sino por lo que puede volver a ser.
La recuperación del Fraga —con una inversión global cercana a los 30 millones de euros, entre compra y reforma— se apoya en la colaboración institucional entre la Xunta de Galicia y la Diputación de Pontevedra, que han asumido tanto la adquisición del inmueble como las obras de rehabilitación. Un proyecto de largo recorrido que aspira a convertir el edificio en motor cultural de una ciudad históricamente asociada a la creación, la música y las artes escénicas.
La inversión municipal en cultura, bajo mínimos
El contraste aparece cuando se miran los datos oficiales de inversión cultural municipal. Un informe del Consello da Cultura Galega sitúa a Vigo en los últimos puestos de Galicia en gasto cultural por habitante: 48,6€, menos de la mitad de lo que destinan Santiago (141,2€) o A Coruña (121,5€). Solo Ourense presenta cifras inferiores, mientras que ciudades como Pontevedra, Ferrol o Lugo rondan los 60€.
El estudio no se limita a cifras globales. Analiza ámbitos como promoción cultural, museos y equipamientos, instalaciones de ocio, fiestas o administración cultural, y también la proporción del gasto cultural dentro del presupuesto municipal. En Vigo, esta partida representa apenas el 5,2 %, frente al 12 % de Santiago o el 11 % de A Coruña – cálculo que comprende el gasto liquidado, es decir, el dinero realmente ejecutado, no el anunciado-.
En este contexto, la reapertura del Cine Fraga adquiere un significado que va más allá de la obra arquitectónica. Se convierte en una excepción dentro de una tendencia de caída sostenida de la inversión cultural municipal, denunciada desde hace años por colectivos profesionales, asociaciones y entidades del sector.
