GKN Driveline Vigo ha comunicado oficialmente a la Representación de las Personas Trabajadoras su intención de iniciar un procedimiento de despido colectivo (ERE) que podría afectar a un máximo de 75 personas de su plantilla. La medida responde principalmente a los cambios estructurales del sector automovilístico, marcado por la transición hacia el vehículo eléctrico y la caída de la demanda de transmisiones y juntas fabricadas en la planta viguesa.
Según la empresa, esta reducción de la producción afecta tanto a suministros para clientes externos como a productos destinados a otras fábricas del grupo, generando un impacto directo en la carga de trabajo del centro. Actualmente, la planta cuenta con 725 empleados y se especializa en la fabricación de juntas y sistemas de transmisión para vehículos de tracción delantera, trasera, integral y vehículos industriales, utilizando medios de alta tecnología.
Inicio de período de negociación
La compañía subraya que el anuncio del ERE marca únicamente el inicio de un período de negociación con la representación sindical, durante el cual se explorarán alternativas para minimizar el impacto sobre la plantilla. La Dirección ha destacado el compromiso y profesionalidad de sus trabajadores y asegura que mantendrá una comunicación abierta durante todo el proceso.
Este procedimiento pone de relieve la presión que sufren las plantas de componentes europeos ante la acelerada transición hacia la movilidad eléctrica y la necesidad de adaptarse a nuevas demandas tecnológicas y de mercado.
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