
Redacción | vigoalminuto
Christa Pike debía morir este miércoles en una prisión de Tennessee casi tres décadas después de ser condenada a muerte por un asesinato cometido cuando tenía 18 años. Recibió las dos dosis de pentobarbital previstas por el protocolo de ejecución mediante inyección letal. Pero no murió.
Pike, de 50 años, continuaba con vida y respirando después de que los funcionarios penitenciarios administrasen las dos dosis, según los periodistas que presenciaron el procedimiento. Finalmente fue trasladada a un centro médico situado fuera de la prisión. Su estado no ha sido comunicado.
La ejecución se había convertido además en un caso excepcional antes incluso de comenzar. Pike iba a ser la primera mujer ejecutada por Tennessee en más de 200 años. El procedimiento quedó finalmente interrumpido después de que el Estado agotase las dos administraciones contempladas en su protocolo sin conseguir provocar su muerte.
Dos dosis y una ejecución que no pudo completarse
La ejecución estuvo precedida por una batalla judicial de última hora. Un tribunal federal de apelaciones había suspendido temporalmente el procedimiento horas antes, pero el Tribunal Supremo de Estados Unidos levantó posteriormente esa suspensión, permitiendo a Tennessee seguir adelante.
Una vez iniciado el procedimiento, los testigos observaron que Pike seguía respirando después de la administración del fármaco. Los periodistas presentes aseguraron que pudieron escuchar su respiración e incluso ronquidos durante un periodo prolongado. Finalmente se les obligó a abandonar la sala mientras Pike continuaba con vida.
El Departamento de Correccionales de Tennessee confirmó posteriormente que se había seguido el protocolo establecido por el Estado y que no estaba permitido aplicar procedimientos adicionales después de las dos administraciones previstas. Pike fue entonces trasladada a un centro médico externo.
La situación deja ahora una incógnita jurídica inédita: Pike sigue condenada a muerte, pero la ejecución no se ha completado y no existe por el momento una nueva fecha para intentar aplicarla. Sus abogados presentaron una moción de emergencia para detener cualquier actuación posterior.
Casi 30 años en el corredor de la muerte
Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años, ocurrido en 1995. Pike tenía entonces 18 años. Se la declaró culpable al año siguiente y desde entonces permanecía en el corredor de la muerte de Tennessee.
Su defensa había intentado frenar la ejecución en los tribunales alegando, entre otras cuestiones, que durante el proceso original no se tuvieron suficientemente en cuenta sus antecedentes de abusos durante la infancia y otros elementos relacionados con su historia personal. Esas cuestiones integraron parte del litigio que llegó hasta el Tribunal Supremo antes de la ejecución.
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