El Concello de Vigo ha dado un paso clave en el futuro del Estadio de Balaídos con la memoria justificativa –que puedes leer entrando AQUí– de la concesión al Real Club Celta, un documento que redefine la contrapartida por el uso privado con el control público de una de las principales infraestructuras de la ciudad. Más allá del marco jurídico, el texto revela un elemento central: el refuerzo del papel institucional del Ayuntamiento en todos los ámbitos visibles del estadio, desde la publicidad hasta el protocolo.
802.000€ anuales y una concesión hasta el año 2076, con posibilidad de llegar hasta el 2101
Según dicha memoria, la concesión del estadio de Balaídos al Real Club Celta establece un canon anual de 802.837,93 euros como contraprestación por el aprovechamiento privativo del inmueble, cantidad que se actualizará cada año en un 2%.
El acuerdo se otorga por un plazo máximo de 50 años desde su formalización, tras el cual quedará extinguido de forma automática sin necesidad de aviso o comunicación por parte del Ayuntamiento. No obstante, este periodo podrá ampliarse hasta un máximo de 75 años, siempre que exista un acuerdo expreso y por escrito entre ambas partes.
La concesión, además, parte de una premisa clara: Balaídos es un bien de titularidad municipal, pero su uso efectivo corresponde de forma casi exclusiva al Celta. Bajo ese argumento, el Concello opta por una adjudicación directa al considerar que no existe competencia real para su explotación.
Sin embargo, el documento no se limita a regular la actividad del club. También fija con precisión el papel del propio Concello, que se reserva competencias clave que van mucho más allá de la supervisión administrativa.
Control institucional: el Concello será la única administración con publicidad en el estadio
Uno de los aspectos más relevantes es el relativo a la publicidad institucional en Balaídos, donde el Concello establece una posición de dominio prácticamente total.
La memoria señala que la administración local se reserva con carácter exclusivo la exhibición de publicidad institucional en cualquier evento celebrado en el estadio, lo que implica que ninguna otra administración pública podrá tener presencia publicitaria salvo autorización expresa municipal.
Esta cláusula no es menor. En la práctica, convierte al Concello en el único actor institucional visible dentro de Balaídos desde el punto de vista comunicativo, incluso en eventos que puedan trascender el ámbito local.
A esto se suma otra previsión: en actividades promocionales vinculadas al canon o a la explotación del estadio, el Ayuntamiento deberá figurar como único patrocinador institucional, reforzando aún más esa exclusividad.

Eventos y conciertos: el Concello tiene la última palabra
En cuanto a los eventos, el documento no establece una exclusividad total del Concello en su organización, pero sí le otorga una posición determinante. Así, el Ayuntamiento se reserva el derecho a utilizar el estadio para la celebración de eventos de interés general, lo que le permite intervenir directamente en la programación.
Además, controla aspectos clave como:
- la denominación de los eventos
- su promoción
- y su proyección institucional
Esto implica que, aunque el Celta pueda explotar el estadio comercialmente, el Concello mantiene la capacidad de condicionar el relato institucional y la visibilidad pública de esas actividades.
La consecuencia es un modelo híbrido:
- el club gestiona y explota el estadio
- pero el Ayuntamiento conserva una posición estratégica en los eventos con impacto público
Protocolo: el alcalde tendrá siempre un puesto de honor en el palco
Otro de los puntos más explícitos del documento es el relativo al protocolo institucional, donde se fija de forma clara la preeminencia del alcalde en Balaídos.
El texto establece que:
- la Alcaldía ocupará el puesto de honor en el palco, junto a la presidencia del Celta
- otro representante municipal se situará en el asiento contiguo
- y el Concello contará con presencia preferente en primera fila en los eventos
Además, se garantiza el acceso gratuito al palco para el Concello en todas las actividades relevantes.
No se trata de una práctica habitual no escrita, sino de una posición protocolaria formalizada en el documento jurídico, lo que refuerza su carácter estructural y no discrecional.
Un modelo de concesión con fuerte impronta política
La memoria justificativa dibuja un esquema claro:
- El Celta obtiene la explotación a largo plazo de Balaídos
- El Concello mantiene la propiedad y el control jurídico
- Pero, sobre todo, asegura una presencia institucional dominante en los elementos de mayor visibilidad pública
Esto se traduce en tres pilares:
- Exclusividad en publicidad institucional
- Capacidad de intervención en eventos
- Centralidad protocolaria del alcalde
Desde el punto de vista formal, el documento no impide de manera absoluta la participación de otras administraciones en el estadio. Sin embargo, en la práctica, limita de forma significativa su visibilidad y protagonismo.
Es decir: si Gobierno de España, Xunta o Diputación de Pontevedra propusieran la organización de un acto, un evento o un concierto en Balaídos, en la práctica sería el Gobierno municipal el que tuviese que dar su aprobación, no podrían poner publicidad propia y el acto, evento o concierto estaría patrocinado por el Concello de Vigo, aunque no aportase nada a su organización, ni aportase cantidad alguna.
Implicaciones: imagen, poder y gestión del espacio público
El modelo que plantea el Concello tiene implicaciones que van más allá de la gestión deportiva:
- Refuerza el control político sobre un espacio de alta exposición mediática
- Reduce la presencia institucional de otras administraciones
- Consolida Balaídos como un escenario de proyección directa del Gobierno local
Todo ello en un contexto en el que el estadio, aunque de titularidad pública, se destina mayoritariamente a un uso privado mediante concesión.
Conclusión
La concesión de Balaídos al Celta no supone una retirada del Concello, sino una redefinición de su papel. El Ayuntamiento cede la explotación, pero blinda su control sobre la imagen, el relato y la presencia institucional dentro del estadio.
No se reserva todos los eventos ni excluye formalmente a otras administraciones, pero sí establece un marco en el que su protagonismo queda garantizado por norma.
En un equipamiento clave para la ciudad, la gestión del espacio público se combina así con una estrategia clara de visibilidad institucional.
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