El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció hoy la desclasificación de los documentos oficiales relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23-F), una decisión que el Ejecutivo presentará este martes al Consejo de Ministros y que entrará en vigor tras su publicación en el BOE el miércoles.
El jefe del Ejecutivo comunicó la medida a través de redes sociales y la enmarcó como un acto de transparencia democrática. “Las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre”, afirmó, subrayando que la apertura de los archivos salda “una deuda histórica con la ciudadanía”.
Acceso público a los documentos del 23-F
Una vez formalizada la decisión gubernamental, los documentos desclasificados estarán disponibles para consulta pública en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y en el portal oficial de La Moncloa. Según fuentes del Ejecutivo, se trata de materiales hasta ahora clasificados vinculados a la planificación, desarrollo y consecuencias institucionales del golpe fallido de 1981.
La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ofrecerá detalles sobre el alcance de la desclasificación en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Se espera que precise el volumen de documentación, los organismos implicados y los criterios de apertura aplicados.
Un hito en memoria democrática y transparencia
La desclasificación de los papeles del 23-F ha sido reclamada durante décadas por historiadores, periodistas y asociaciones de memoria democrática. Expertos consideran que el acceso a fuentes primarias permitirá esclarecer zonas grises sobre responsabilidades políticas y militares, la respuesta institucional y el contexto internacional del golpe.
Desde el punto de vista jurídico-administrativo, la medida implica la revisión de archivos sujetos a la normativa de secretos oficiales vigente en el momento de los hechos y su adaptación a estándares actuales de acceso a la información. En términos políticos, el Gobierno busca reforzar su agenda de transparencia y memoria histórica con una decisión de alto simbolismo.
Contexto: el 23-F, una herida abierta en la historia reciente
El intento de golpe del 23 de febrero de 1981, protagonizado por un sector de la Guardia Civil y apoyos militares, puso en jaque la transición democrática española. Aunque fracasó, dejó interrogantes persistentes sobre redes de apoyo, decisiones estratégicas y comunicaciones internas del Estado. La apertura de los archivos puede aportar evidencia documental clave para la investigación histórica.

