El barrio de Fontiñas, en la parroquia viguesa de Cabral, vive desde hace semanas una nueva escalada de problemas vinculados a la ocupación ilegal de una vivienda situada en el número 8 de la rúa Fontiñas de Arriba. Los enganches fraudulentos a la red eléctrica realizados por los ocupantes han terminado afectando directamente al alumbrado público, dejando varias calles sin iluminación durante la noche.
El Concello y la Policía conocen la situación desde el verano
Según denuncian los vecinos, el problema no es nuevo. Tal y como consta en un escrito firmado por cerca de 60 residentes y remitido el pasado verano al Concello de Vigo, a la Policía Nacional y al juzgado, los conflictos comenzaron con las conexiones ilegales a las viviendas colindantes. En esa primera fase, los ocupantes llegaron a romper contadores y a manipular instalaciones privadas, con el consiguiente riesgo de electrocución e incendio.
A oscuras y con miedo
Ante la ausencia de una actuación efectiva por parte de las autoridades y de la empresa suministradora, los enganches se trasladaron posteriormente a los postes del alumbrado público. El resultado ha sido la avería de la red y la pérdida de iluminación en parte del barrio, una situación que los residentes consideran especialmente grave. “No solo están robando un servicio público, es que ahora caminamos completamente a oscuras y con más miedo que nunca”, explican.
La falta de luz ha incrementado la sensación de inseguridad en una zona donde ya se venían registrando episodios de conflictividad, como daños en vehículos, pinchazos de ruedas y peleas nocturnas. “Con las calles a oscuras, la sensación de impunidad es total”, lamentan los vecinos, que alertan del peligro que esto supone para la circulación, el acceso a las viviendas y la seguridad de personas mayores y menores.
Falta de respuesta institucional, tras meses de advertencias de los vecinos
Los residentes insisten en que el problema del alumbrado no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa de la ocupación ilegal y de la falta de respuesta institucional. Aseguran que llevan meses advirtiendo de los riesgos de los enganches eléctricos, tanto para la seguridad pública como para las propias instalaciones, sin que se hayan adoptado medidas contundentes.
Por todo ello, reclaman una intervención urgente del Concello de Vigo para restablecer el alumbrado público, cortar definitivamente las conexiones ilegales y coordinar actuaciones con la Policía Nacional y el juzgado. “No hablamos de simples molestias, sino de un problema serio de seguridad. No es normal que hoy en día haya vecinos viviendo sin luz en la calle porque nadie actúa”, concluyen.
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