La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, ha concedido la libertad provisional a Francisco Rafael A.M., condenado a 14 años de cárcel por matar, el 11 de octubre de 2011, a su ex mujer, Cristina González Sacau, en su casa de Coruxo.
Un jurado popular le consideró culpable de un delito de homicidio y que cometió el crimen usando una “violencia evidente” sobre su víctima, que tenía la “fuerza muy mermada” cuando le asestó la cuchillada mortal.
Además, estimó que las pruebas aportadas por los forenses indicaban que aprovechó su superioridad sobre la víctima, dado su peso y altura y que durante su declaración “incurrió en contradicción” en lo que se refiere a la línea de visión de ambas puertas de la casa, lo cual está relacionado con la posibilidad de que Cristina hubiese advertido su presencia dentro de la casa antes de entrar en ella la mañana.
Otras noticias
- Informe del Colexio de Xornalistas sobre el Concello de Vigo: fuentes inaccesibles, declaraciones enlatadas y un alcalde que no responde preguntas
- Vigo entra en alerta preventiva por la escasez de agua y la Xunta declara la sequía prolongada en 74 concellos
- La estatua de Iago Aspas costará 295.000 euros: 200.000 para hacerla, 80.000 para llevarla y 15.000 en premios
- El lunes empieza a funcionar el hospital de día médico del Cunqueiro para evitar ingresos y aliviar las Urgencias
- O Porriño se prepara para cuatro días de fiestas con SÉS, D. Valentino, Kate Ryan, Gisela y Panorama
- La Diputación amplía hasta 2027 el plazo para que el Concello de Vigo no pierda 4,15 millones en dos obras
Así cometió el crimen
El jurado consideró probado que Francisco Rafael A.M. llegó a las 9 y media de la mañana a casa de su ex mujer, esperó a que ésta volviese de dejar a sus hijos en el colegio y tras iniciar una discusión le clavó, hasta cuatro veces, un cuchillo de cocina de 19 centímetros de hoja con la intención de matarla.
Para exculparse del crimen, simuló un robo, se cambió de ropa, metió ésta, el dinero que había cogido, el móvil y el portátil de su mujer en una bolsa y, dirigiéndose a su coche, que había dejado aparcado donde no se veía, se dirigió a un camino forestal de Cans, en Porriño, donde quemó el dinero y la ropa manchada de sangre y enterró el móvil- tras quitarle la tarjeta- y el ordenador portátil de la víctima. Varias horas más tarde se entregó en la Comisaría de la Policía Nacional en López Mora donde reconoció que había matado a Cristina.






