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Zona Franca ha dejado su sede de Bouzas para instalarse en el ‘Rectorado’ de Areal

El Consorcio pagó 5,6 millones por el edificio y ha invertido otros 4 en su reforma

Zona Franca ha dejado su sede de Bouzas para instalarse en el 'Rectorado' de Areal

Zona Franca deja su sede de la zona portuaria de Bouzas y se viene al centro de Vigo, a Areal.  El Consorcio cocupará el antiguo Rectorado que compró al Concello por 5,6 millones  en el que ha invertido otros 4 más, para acondicionar este histórico edificio.

La mudanza, que su delegado, David Regades califica como «un gran paso de acercamiento del Consorcio a la ciudad», se ha completado con el traslado de los servicios y el personal que ocupa el edificio anexo de la rúa Oporto, donde también se han realizado trabajos de mejora.

‘El Abrazo’

El Consorcio de la Zona Franca descubrió la escultura ‘El Abrazo’, de Andrés Conde, en su nueva sede, en un acto de puesta en servicio del edificio. El mismo se abre a los ciudadanos, asociaciones, colectivos, emprendedores, empresas y startups para todo tipo de actividades.

En el mismo acto, con la presencia de David Regades; el alcalde de Vigo y presidente de Zona Franca, Abel Caballero; y la presidenta de la Diputación, Carmela Silva, se descubrieron los secretos de la reforma de edificio histórico, el más llamativo un pozo con escalera de piedra de acceso, que había permanecido oculto durante décadas.

Recuperación del patrimonio histórico de la ciudad

David Regades, puso en valor “que se trata de una obra que ha tenido en cuenta la recuperación de patrimonio histórico de la ciudad, con una gran sensibilidad por los elementos arquitectónicos, que marcan la personalidad del edificio y su entorno, en la calle Areal”. También “la vuelta a los orígenes de Zona Franca, donde empezó hace 75 años, con una nave en el muelle de Areal” y que “estará abierto a la ciudadanía”. 

Un movilizador de la economía

El alcalde y presidente del Consorcio de la Zona Franca, Abel Caballero, mostró su satisfacción por el resultado de la obra y aseguró que “estamos dando un paso muy importante en la transformación de la ciudad de Vigo, con pasos de forma continua”. Además, destacó el valor de que el Consorcio “se venga al corazón de la ciudad para acoger a los ciudadanos”. Recordó que “Zona Franca es un inmenso movilizador de la economía. La presido desde hace casi 15 años y soy la persona que más tiempo he sido presidente y todo el suelo industrial que se hace en la ciudad lo lleva adelante Zona Franca”, enfatizó.

La presidenta de la Diputación, Carmela Silva, calificó de “extraordinaria” la recuperación del edificio y la definió con las ideas desensibilidad, respeto por el patrimonio, luz, inteligencia para llenarlo de contenido, apuesta por la ciudad y ganas de impulsar Vigo”. Destacó la labor del delegado del Estado porque “Zona Franca en el centro será un revulsivo para la ciudad. Este edificio es un orgullo para los vigueses”, concluyó.

La sede de Down Vigo y la Panificadora

El delegado del Estado, destacó que la ciudad “ha vivido los últimos 15 años una recuperación histórica de su patrimonio, además de este edificio de Areal 46, la sede de la Diputación, la sede de la Universidad en el edificio Redeiras del Casco Vello, el antiguo edificio del Xeral para nuevos juzgados, el Registro en la calle Real o el servicio de notificaciones de los juzgados en el barrio histórico”, subrayó. Recordó que Zona Franca tiene en marcha otros dos grandes proyectos de recuperación del patrimonio, como es la sede de Down Vigo, en el Casco Vello, y la Panificadora.

Emblema de Vigo

Quiso agradecer a Andrés Conde “su donación del diseño de la obra, que se convertirá en un emblema de la ciudad”. Añadió que “la cultura también es economía y nos comprometemos a poner en todos los nuevos proyectos obras de arte, como el edificio de Down Vigo y el de López Mora”.

En esta línea quiso tener un agradecimiento especial para el arquitecto, Pedro de la Puente, que asesoró técnicamente en la redacción del proyecto, y los servicios técnicos del Consorcio, “por su respeto a la hora de afrontar la rehabilitación de un edificio tan icónico de Vigo, como es nuestra nueva sede, que antes fue casa particular, Banco de España, Gobierno Militar, Rectorado de la Universidad de Vigo y edificio municipal del Concello”. David Regades anunció que “esperamos poder celebrar un acto de inauguración a principios de año”.

Un edificio para la ciudadanía y las empresas

El Consorcio de la Zona Franca de Vigo ofrecerá toda la planta baja de este histórico edificio vigués para que se puedan organizar desde reuniones a cursos con las facilidades que da encontrarse en pleno centro de la ciudad.

Varias salas de diferentes tamaños, aulas y el propio auditorio, de 140 metros cuadrados y 126 plazas, que son ampliables, configuran la oferta abierta a la ciudad para la que se establecerá un sistema para la reserva de espacios. “Se trata de estar cerca de la ciudadanía y los emprendedores para que usen el gran potencial que ofrece la Zona Franca para crear empleo”, enfatizó el delegado del Estado.

Además, la Zona Franca libera la zona portuaria de sus oficinas, en Bouzas, y podrá destinar esos espacios a empresas. David Regades destacó que “las oficinas del Consorcio ocupan en Areal menos espacio, pasamos de 2.700 m2 en Bouzas a menos de 2.000 en Areal y añadimos nuevos ingresos con los alquileres de Bouzas, donde en enero la ocupación será del 80%, para seguir invirtiendo en la economía del área de Vigo”, señaló.

Un pozo subterráneo oculto durante décadas

En el acto de puesta en servicio se descubrieron los secretos del edificio, que se han puesto en valor tras la reforma, el más llamativo un pozo subterráneo, con una escalera de piedra de acceso, que ahora se puede ver al instalar un cristal e iluminación.

Los técnicos de la reforma estiman, tras el análisis de los planos, que el pozo se construyó a la vez que la casa particular inicial y que, en la ampliación que se realizó para el Gobierno Militar, quedó oculto. No descartan que luego pudiera utilizarse como almacén de objetos que sus moradores no querían que vieran la luz.

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