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Denuncian sobornos con «regalos y cocaína» a encargados del AVE a Ourense a cambio de trabajo

La CIG ha denunciado estos hechos junto con jornadas interminables y  fraudes a la Seguridad Social
La Central Intersindical Galega (CIG), ha denunciado la «actitud esclavista, irrespetuosa y racista» de los encargados de las empresas que trabajan en las obras del AVE en Ourense.
 
Desde la Federación de Construción e Madeira (FCM) indican que este tipo de actitudes están siendo relatadas por casi todos los operarios que contactan con el sindicato para contar su experiencia.
«Nos ponían motes en función de la raza y de la nacionalidad y en los partes de trabajo éramos ‘Morito 1’, ‘Morito 2…», indica Abdullah, de origen árabe, que  ante la dificultad de encontrar trabajo en la construcción acabó aceptando un contrato en las obras del AVE en Ourense.
Cocaína a cambio de trabajo
«Los encargados eran los que decidían quien trabajaba, cómo y cuando». Acumularon tanto poder que llegaron a estar por encima del bien y del mal. «Como los sábados y domingos se cobraba algo más, muchos compañeros llegaron a llevarle regalos y, sobre todo cocaína, para que los llamaran a trabajar. Otros nos negamos y, claro, no nos llamaban tanto».
La droga y el alcohol, aseguran desde la CIG, fueron también un elemento contante, dentro y fuera de la obra. Nadie controló nunca la proliferación de substancias que claramente podían provocar riesgos graves de accidentes.
Las «juergas en las que corría el alcohol y la ‘coca’ eran del conocimiento de todos. Todos lo veíamos pero ninguna empresa o Administración hacía nada, así que sentíamos temor porque esa gente era la que luego manejaba máquinas de varias toneladas».
Falta de equipos de protección
 
Otra denuncia recurrente es la falta de los mínimos equipos de protección individual (EPI). Aunque hubo casos en los que sí se entregaron, luego se les exigió a los trabajadores que los pagasen una vez terminado el contrato. En otros casos no existieron en absolut. Es el caso de las mascarillas, una vez declarada la alerta sanitaria, incluso ante un posible positivo por coronavirus de uno de los empleados, «no se tomó medida alguna y las máscaras y geles hidroalhólicos eran elementos de lujo que sólo estaban a disposición de unos pocos privilegiados».
Filipinos escLavizados
 
Como ya había denunciado la CIG, el abuso a colectivos precarizados en la obra y, principalmente, a los inmigrantes es habitual. En estos trabajos concurren varios equipos, además de los gallegos: hay grupos de españoles, árabes de distintas naciónes, bolivianos, filipinos, etc.
El caso de estos últimos es particularmente llamativo. «Los ‘ficharon’ en Filipinas o bien en las obras del AVE a La Meca, en Arabia Saudita, ejecutado por un consorcio de empresas españolas, con la promesa  de traerlos a Galicia para seguir trabajando obras ferroviarias. El precio de esa ‘deferencia’ es la disponibilidad permanente para la empresa, as 24 horas, por 1.300€, todo incluido».
«De los siete operarios que más horas extras ilegales hicieron en estas obras, 6 son compañeros filipinos; ninguno de ellos hizo menos de 1.000 horas extras ilegales, llegando a las 13 horas diarias de trabajo, durante semanas consecutivas«, explica Mario Maceiras, responsable de Negociación Colectiva de FCM-CIG, quien calcula que la deuda salarial y con la Seguridad Social supera los 14.000€ para cada uno de ellos. «Se aprovechan de su vulnerabilidad y de su poca capacidad de comunicación y de defensa, pues saben que el precio de protestar es la  repatriación…y así se cierra el círculo de la esclavitud».
Accidentes graves
 
Para la CIG no es de extrañar que con estos antecedentes se hayan producido «accidentes brutales en las obras, muchos de consecuencias mortales». Este mismo año, indican desde el sindicato, un operario fue arrollado por un Vaia Car, un vehículo ferroviario, que le machacó el costado.
«En muchos de esas accidentes, la siguiente noticia que tenían de la empresa, y la última, era el despido o, lo que es peor, la baja voluntaria por no acudir al trabajo». Brazos y dedos amputados, caídas desde alturas considerables, esmagamientos y atropellos fueron los «accidentes más habituales».
La CIG asegura que tiene constancia de que buena parte de estos sucesos se produjeron durante la realización de horas extras, tras jornadas interminables que, como no puede ser de otro modo, afectan a la atención y la pericia de los operarios. Así mesmo, varios accidentes producidos ‘in itinere’ nunca fueron reconocidos coma tales. 

 

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