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Partido de infarto en Balaídos: Celta 4 – Barcelona 3

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Noche para el recuerdo en Balaídos. Ante uno de los mejores equipos de la liga, el FC Barcelona, el RC Celta ofreció una gran exhibición de desgaste físico, entrega y fe que tuvieron una gran recompensa: 4 a 3 en el marcador y tres puntos que saben a gloria para los de Berizzo. Los célticos llegaron al descanso con un 3-0 en el marcador que presagiaba una segunda parte tranquila, pero el Barça reaccionó y rozó el empate hasta el último minuto.

El Barcelona saltó al césped de Balaídos ofreciendo su mejor cara: dominando la posesión y rondando el área celeste con la permanente sensación de estar a punto de hacer daño al Celta. Sin embargo, los de Berizzo truncaron todas las esperanzas culés: los vigueses comenzaron a soltarse, a disputarle el balón al cuadro catalán y a lucirse en ataque.

El primer premio llegó en el minuto 22 en forma de gol de Sisto. Lejos de cerrarse en la defensa y jugar a dejar pasar el tiempo, el Celta siguió atosigando a su rival en busca de una mayor renta. Y lo lograron con creces. A los 10 minutos llegó el gol de Iago Aspas, que hizo estallar a la afición de Balaídos con un solo a la contra perfecto. Apenas un minuto después caía el tercero, en esta ocasión de Mathieu.

A la vuelta del descanso el Celta siguió dándolo todo ante un Barcelona que presionaba cada vez más. A balón parado, en un saque de esquina, Piqué cabeceó y puso el primer gol del Barça en el marcador. Los vigueses, lejos de replegarse en la defensa, aguantaron los envites catalanes y seguían buscando con ansia un nuevo gol.

Fue entonces cuando llegó el segundo tanto cule tras un penalti dudoso que Neymar se encargó de ejecutar. El Barcelona arañaba el empate, pero los gallegos no perdieron la compostura y siguieron aguantando el chaparrón. En el minuto 76, Balaídos parecía descargar la tensión con el cuarto gol céltico a pies de Pablo Hernández tras un error garrafal de Ter Stegen.

Parecía que estaba todo hecho cuando, a cuatro minutos del final, Piqué volvió a marcar de cabeza. Todo el celtismo con el corazón en un puño y aguantando la respiración esperando a que el árbitro Vicandi Garrido, que añadió 5 minutos al encuentro, pitara el final del partido.

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