Vigo al día

Los últimos fotógrafos minuteros de Vigo

Ángel Borrué, con su cámara, en la Praza da Constitución/Tresyuno Comunicación

Sobrevivieron más de un siglo. Hasta hace algunos años, en la Praza de Compostela, en Vigo, en los Cantones, en Lugo o en la Alameda de Santiago, aún quedaban algunos, pero los últimos se fueron jubilando, se hicieron demasiado mayores para seguir con el trabajo o vieron como las cámaras modernas acababan con su trabajo.

Son los fotógrafos minuteros, que se establecían en plazas y recorrían fiestas y ferias retratando a las personas para venderles luego la fotografía que tenían lista “al minuto”. Era habitual que anduviesen por los pueblos con sus cámaras de cajón, a la búsqueda de madres con niños, familias, grupos folclóricos y, sobre todo, novios, que querían inmortalizar su amor en una fotografía de 9×14, en un retrato enmarcado en medio de un corazón, como las que hay en los álbumes que guardan nuestros padres.

El revelado se hacía, al momento, en una cubeta colgada de la cámara y, en el mismo lugar, al instante, el fotógrafo, además, retocaba, si era necesario, y hacía copias de una misma fotografía, en un proceso más rápido que todo el que lleva, hoy, sacar la foto, descargarla e imprimirla en una impresora digital.

A esto es a lo que se dedica Ángel Borrué que, junto con su socio, Juan Guede en Papel Salado– que está en la Rúa do Progreso- son, seguramente, los últimos fotógrafos minuteros que hay en Vigo.

Respetando el proceso de esta técnica e, incluso, su vestuario, Ángel toma las fotografías como se hacía 100 años atrás/Tresyuno Comunicación

Ángel se instala con su cámara de caja en la Praza da Constitución y ,respetando el proceso de esta técnica e, incluso, su vestuario, toma las fotografías como se hacía 100 años atrás, como siguen haciéndolo aun los tres o cuatro ‘minuteros’ que aún hay en Galicia, alguno de los cuales aún carga con el equipo pese a haber cumplido ya los 80 años de edad.

Las fotografías tardan un momento en estar en la mano de quienes quieren retratarse y “duran toda la vida”, más que el amor eterno de esa pareja de novios que posan ante su objetivo, la voz del fotógrafo diciendo, “no se muevan” o esta profesión, que requiere nociones de química, metalurgia o carpintería… y cualidades de artista.

 

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