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Datos «contundentes» hallados en la investigación mandan a la cárcel a los padres de Asunta

Furgón de la Guardia Civil en el que Rosario Porto y Alfonso Basterra fueron llevados a la cárcel de Teixeiro, este viernes/Tresyuno Comunicación

Rosario Porto, la madre de la niña que apareció muerta en Teo en la madrugada del pasado domingo, no descartó ante el juez Vázquez Taín que su ex marido, Alfonso Basterra, tenga relación con esta muerte, aunque no confirmó que ella supiese que habría sido así, sino que apuntó dicha posibilidad como otras muchas más.

Rosario Porto durante su comparecencia ante el juez/Tresyuno Comunicación

Durante el interrogatorio de Rosario, que se prolongó durante más de tres horas, el juez se ha centrado en la presunta culpabilidad de los padres en base a distintos testimonios, pruebas, indicios, grabaciones – que no se han visionado durante el interrogatorio y que corresponden a las horas que entre la desaparición de la niña y la 1 y media de la madrugada, cuando fue hallada muerta – y resultados técnicos de varios estudios realizados por miembros de la división científica de los Cuerpos de Seguridad del Estado. Todos ellos están, exclusivamente, en poder del magistrado, únicamente él tiene acceso a los mismos y, basándose en ellos ha imputado a la madre de Asunta, por «homicidio, posible asesinato» y ha decretado su ingreso en el centro penitenciario de Teixeiro, en un auto en el que se dicta “prisión incondicional, sin fianza y comunicada”.

Alfonso Basterra a su llegada al juzgado, este viernes/Tresyuno Comunicación

Por su parte, Alfonso Basterra, – que en su momento se negó a contestar las preguntas de la Guardia Civil -ha mantenido su inocencia durante el interrogatorio, que se ha extendido alrededor de 2 horas. Sin embargo, el juez Vázquez Taín ha tomado la misma decisión que antes había adoptado con la que fuese su mujer, Rosario Porto: ha sido imputado por un homicidio, posible asesinato y lo ha enviado a prisión sin posibilidad de fianza.

De acuerdo con los hechos contrastados hasta ahora, Alfonso Basterra y Rosario Porto acudieron a las 22:31 horas del pasado sábado a interponer una denuncia ante la Policía en Santiago por la desaparición de su hija, Asunta, de 12 años. En la misma, afirmó que, cuando llegó a su domicilio tras hacer unas compras, se encontró la puerta cerrada con llave y la alarma conectada. La niña, que se había quedado en casa haciendo los deberes, no se encontraba allí. A la vista de ello, llamó a su ex marido, Alfonso Basterra – que vive a pocos metros de su domicilio – para comprobar si Asunta estaba con él. Pasados un tiempo que ambos consideraron ‘prudencial’, ambos declararon haber llamado a varios amigos y conocidos para preguntarles si habían visto a la niña, a lo que obtuvieron respuestas negativas.

Alrededor de la 1 y media de la madrugada del domingo, el cuerpo de la niña fue localizado en una pista forestal de Cacheiras, en el municipio de Teo, a cuatro kilómetros de Montouto, donde la madre tiene una casa que heredó de sus padres –y que el miércoles fue registrada durante más de 7 horas – y donde los agentes de las fuerzas de seguridad, encontraron –entre otras pruebas – una cuerda naranja de color naranja igual a la hallado donde apareció el cuerpo de la pequeña.

Según ha podido constatar estar redacción, los investigadores no creen la versión de los hechos – que ha cambiado hasta en tres ocasiones – expuesta por Rosario Porto, versión que ha sido desmentida por las imágenes obtenidas en cámaras de seguridad de varios lugares, en las que se ve a Porto conduciendo su coche, acompañada por Asunta, en dirección a Teo, en las horas que ella misma aseguró que desconocía el paradero de la niña.

Antes este “y otros datos muy contundentes”, Rosario Porto fue detenida el martes, pasando a disposición judicial este viernes, lo mismo que su ex marido, que había sido arrestado el miércoles.

El furgón en el que iban Rosario y su ex marido, sale de los juzgados de Santiago/Tresyuno Comunicación

Entre esos datos “contundentes” que están en poder del juez, se ha confirmado que –al margen de la cuerda y las mencionadas imágenes – que Asunta ingirió una dosis muy elevada de diazepám, un medicamento que actúa deprimiendo la conducción nerviosa en ciertas neuronas del sistema nervioso central, donde produce desde una leve sedación hasta hipnosis o coma, en función de la dosis administrada – los informes toxicológicos pendientes, de los que puede derivarse la acusación de asesinato, determinarán si se suministró este ansiolítico a la pequeña días antes de su muerte -.

También se ha verificado que Asunta fue atada, en un pie y una mano, antes de su muerte y que esta se produjo por ahogamiento que, según los últimos datos, pudo producirse con una almohada o un juguete de peluche que tenía la pequeña.

En todo este asunto, relacionado con el cual se han publicado numerosas conjeturas y hecho no contrastados, queda por determinar cuál habría sido el móvil del crimen. Hasta el momento, no se ha confirmado que el mismo sea económico – una vez que se ha certificado que, en contra de lo que se hizo público, Asunta fuese la mayor beneficiaria de la herencia de los abuelos paternos – quienes dejaron todas sus propiedades – valoradas en varios millones de euros -a su única hija, Rosario.

 

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