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El Fondo Monetario admite que ha cometido un ‘ajusticidio’ en el sur de Europa y que sus medidas son un desastre

Una de las consecuencias de las medidas aprobadas por la UE, la canciller Merkel y el Fondo Monetario

Los ajustes no sólo no funcionan sino que provocan el efecto contrario. En un informe elaborado por su economista jefe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce que la política impuesta en el sur de Europa, por la canciller alemana, la Unión Europea y el propio FMI es un fracaso que ha causado paro y sufrimientos innecesarios a millones de personas.

Olivier Blanchard, admite definitivamente una idea que había esbozado en octubre y que ha sido repetida por los agentes sociales de distintos países europeos: los ajustes tienen un impacto mucho mayor de lo previsto en el desempleo, la inversión y el consumo. En el colmo del cinismo, pese a que este estudio tiene la firma del economista jefe y que ha sido colgado en su página web, el FMI publica una esta aclaración: no representa las opiniones del organismo.

Basándose en estudios comparativos y modelos matemáticos, Blanchard y el también economista del organismo Daniel Leigh aseguran que la austeridad prescrita en países como Grecia, Portugal o España, es un error. Titulado «Errores en las previsiones de crecimiento y multiplicadores fiscales», su informe demuestra que la estimación de 0,5 euros de contracción por cada euro de ajuste era demasiado optimista. Según ellos, el efecto de los ajustes es tres veces mayor, y la economía se estaría achicando 1,5 euros por cada euro de ajuste: lo que se ahorra con una mano se deja de ingresar con la otra por el hundimiento de los ingresos fiscales que produce la recesión.

España puede demostrar con datos las nuevas teorías del FMI. La economía española  cerró 2011 con un déficit del 8,9% que al final actualizó hasta el 9,4%. Bruselas exigió que lo redujera al 5,3% en 2012, aunque luego le dio algo más de margen, hasta el 6,3%. A la labor se puso el gobierno español, con un brutal ajuste que ya provocó dos huelgas generales y cientos de manifestaciones. Pese a los recortes, varios economistas españoles esperan un déficit de 10% para 2012.

Por su parte la Unión europea, pese a los datos y a las buenas palabras, sigue con la misma política: ajustes, pase lo que pase. El primero llegó el día 1 de enero, cuando entró en vigor el «pacto fiscal», impuesto por la canciller Merkel por el que todos los países del euro se comprometieron legalmente a mantener déficits fiscales que no sobrepasen el 0,5%. Una utopía, teniendo en cuenta el actual estado de la economía europea.

 

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