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El asesino de Laura Alonso es un sujeto cruel y manipulador que pegaba a la joven habitualmente

La psicóloga Isabel Calle, que trató a Laura Alonso, cuyo cadáver fue hallado el 30 agosto de 2009 en un monte del concello ourensano de Toén ha definido a Javier Cruz, autor confeso de la muerte de la joven, como «un hombre irritable, cruel, manipulador y mentiroso». Durante la segunda jornada del juicio que tiene lugar en la Audiencia Provincial de Ourense, Calle ha explicado que trató a la Laura por «depresión y estrés postraumático» causados por maltrato físico y psicológico que el acusado ejercía sobre ella.

La psicóloga atendió a la joven hasta su muerte desde el mes de febrero de 2009 en 25 sesiones de una hora semanal por una anorexia nerviosa, diagnosticada por el médico de cabecera, y que fue el motivo expuesto por los padres para buscar asistencia psicológica. «Vi a Laura triste, gris y llorosa y en cuanto le pregunté ya me explicó que no podía comer porque se lo impedían un nudo en la boca del estómago y presión en el pecho, por lo que su problema no era por la apariencia física, como la anorexia, sino por los disgustos «, ha explicado.

La psicóloga ha añadido que Laura le contó que pasaba los fines de semana llorando porque Javier Cruz, le prometía hacer cientos de cosas y luego no aparecía, la llamaba días después y le pedía perdón y todo volvía a empezar, pero también le detalló malos tratos físicos, como una paliza a finales de 2008 que ella denunció ante la Policía. «Acabó retirando la denuncia porque Javier la amenazó con matar a sus padres y con fotos comprometidas suyas, pero me contó que solía ahogarla y soltarla luego, y tenía que disimular los hematomas usando pañuelos en el cuello en invierno y en verano», ha declarado Isabel Calle.

Isabel Calle, que prestó declaración como testigo y como perito, indicó que Javier y Laura mantenían una relación desde que ella tenía 12 años, pues él era cliente habitual del bar de sus padres, “él creó en ella una gran confusión mental, una mezcla de amor, odio, culpa y lealtad”, pero, según Calle, se distanció de él en 2009 y, de acuerdo con los testimonios de otras personas,  Laura volvió a estar normal, alegre y recuperó las ganas de comer.

La psicóloga añadió que avisó a los padres de Laura de que ésta podía correr peligro, pero no les dio el nombre del acosador «porque a veces iba con ella a las sesiones y luego la esperaba para saber qué había contado».

 

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