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Vigo al día

El CHUVI trata con CPAP a más de 4.000 vigueses con apnea del sueño

TEXTO Y FOTO: JOSÉ MARÍA NAVLET
El Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, CHUVI,  tiene en la actualidad a 4.017 pacientes bajo tratamiento con CPAP, esto es,  un dispositivo que insufla presión positiva de aire en las vías respiratorias, por padecer apnea del sueño. La aplicación de este tratamiento mejora la calidad de vida de estos enfermos al tiempo que evita posibles complicaciones de cardio y cerebrovasculares, según anunció esta tarde la neumóloga de la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueño del Servicio de Neumología del CHUVI, la doctora Mar Mosteiro.
Mosteiro dio a conocer este dato en el transcurso de la celebración del Día Mundial del Sueño en donde la Unidad a la que ella pertenece y en colaboración con la Sociedad Española de Neumología e Cirugía Torácica (SEPAR) ha organizado este viernes, en el salón de actos del Hospital Xeral de Vigo, la sesión Aula Respira sobre apnea del sueño bajo el título «Apnea: ronco y tengo sueño. Adherencia al tratamiento con CPAP«, dirigido a los pacientes y cuidadores para ayudarles a comprender mejor su enfermedad, además de proporcionarles información sobre su tratamiento y las pautas para mejorar su adaptación al mismo.
El síndrome de apnea del sueño (SAHS) se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante las horas de sueño, que provocan ahogos e impiden la correcta oxigenación de la sangre. Por esta razón, los enfermos no descansan, sufren fatiga y sonnolencia diurna, así como trastornos cardiorespitarios graves, lo que constituyen el 90 por ciento de las patologías que se atienden en las Unidades de Trastorno del Sueño. Entre el 4 y el 6 por ciento de los hombres y entre el 2 y  el 4 por ciento de las mujeres de mediana edad sufren apnea del sueño, y se estima que afecta entre el 2 y el 3 por ciento de los niños.
La sesión informativa consistió en la emisión de vídeos testimoniales en los que se explica cómo afecta esta enfermedad en la vida diaria de quienes la padecen y cómo el tratamiento con CPAP mejora rápidamente los síntomas y permite recuperar el ritmo de vida normal. Sin embargo, Mosteiro reconoció que este tipo de tratamiento «requiere un tiempo de adaptación por parte del paciente debido a que se debe acostumbrar a dormir con un dispositivo-CPAP». En el Aula Respira se ofrecieron algunos consejos para adaptarse al tratamiento con el propósito de ayudar a reforzar el cumplimiento terapéutico, además de ofrecer experiencias de los propios pacientes participantes en la sesión y resolver todas aquellas dudas e inquietudes sobre la aplicación de la CPAP.
A este respecto Mar Mosteiro declaró que «la apnea del sueño produce una pérdida de calidad de vida debido a la somnolencia que genera, lo que limita mucho la actividad de los pacientes» y sostuvo que los efectos de este trastorno del sueño «no deben infraestimarse ya que está demostrado la relación entre la SAHS y las enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, enfermedades cardiacas, ataques al corazón, accidentes cerebrovasculares o diabetes tipo II».
La especialista en neumología remarcó además que «el riesgo de sufrir un problema cardiovascular grave es un 300 por ciento superior en un paciente con apnea grave sin tratamiento pero con CPAP, correctamente utilizado, el riesgo se iguala al resto de la población». A esto se une que la somnolencia que provoca la apnea se asocia con accidentes laborales y con vehículos motorizados, por lo que en estos casos el tratamiento con CPAP permite no sólo mejorar los síntomas sino, a su vez, las consecuencias y posibles accidentes derivados de esta.
De los 4.017 pacientes, el 70 por ciento utiliza la CPAP a diario y practicamente durante toda la noche, pero existe un 20 por ciento con un uso inadecuado o insuficiente. A esto hay que añadir que un 10 por ciento de este tipo de enfermos, porcentaje similar al resto del territorio nacional, abandonan el tratamiento debido a las molestias que puede generar la CPAP inicialmente como son el leve ruido del dispositivo, o el desarrollo de conjuntivitis, sequedad nasal o irritación cutánea.
A juicio de la doctora Mosteiro «la adaptación al tratamiento es clave para su eficacia. Por esto, ajustar adecuadamente la presión y la humedad del aire durante la noche y proporcionar una mascarilla que permita un descanso cómodo, son claves para la adecuación del tratamiento.
En la actualidad existen múltiples modelos de mascarillas que se acomodan a las características físicas de cada paciente, con sistemas de humidificación, lo que contribuye a mejorar la comodidad del paciente y la adecuación al tratamiento con el objetivo de lograr una mejora de los síntomas y una calidad de vida.

«Todo empezó con ronquidos escandalosos»
Carter N.M. es un paciente de 41 años de edad que padece apneas del sueño. Todo empezó cuando su mujer, Amanda, cansada de soportar todas las noches los «largos y escandalosos ronquidos» le planteó un día que «o te tratas los ronquidos o dormimos en habitaciones diferentes porque no puedo descansar». A esto se une que a pesar de que Carter dormía de un tirón todas las noches, a las mañanas siguientes, «siempre daba la sensación de haber estado de juerga durante toda la madrugada porque padecía eternas resacas», relata el paciente, «mientras que Amanda tampoco lograba conciliar el sueño ni por asomo».
A la vista de los serios inconvenientes que Carter generaba todas las noches, de forma involuntaria, a su mujer -quien no hacía más que pedirle «más… y más… ¡descanso! «- optó por iniciar el peregrinaje que impone la Sanidad pública, esto es visita previa a su médica de cabecera, la doctora Margarita Núñez Losada, quien de inmediato detectó que Carter N.M. podría padecer apneas.
Núñez Losada lo remitió a la Unidad del Sueño del CHUVI en donde le dieron cita para pasar una noche en el Hospital Xeral de Vigo con el cuerpo lleno de parches y cables monitorizando su frecuencia cardiaca, se respiración y demás constantes vitales. Cuando Carter despertó a la mañana siguiente preguntó a las enfermeras para cuándo estarían los resultados y la respuesta fue que en unos 15 días aproximadamente. Lo llamaron urgente al día siguiente.
A Carter le habían detectado durante la noche en el hospital nada menos que 16 apneas de carácter grave, por lo que pasadas 24 horas de haber pernoctado en el Xeral le dieron una CPAP «para que la utilizara ya mismo cuando durmiese«. Este paciente reconoce que tardó la friolera de 3 meses en admitir que tenía que irse acostumbrando a dormir siempre asistido por esta máquina porque, «de lo contrario corría un serio riesgo de padecer un derrame cerebral o una parada cardiaca en pleno sueño».
Desde entonces, Carter lleva utilizando la CPAP poco más de dos años y reconoce que los beneficios han sido inmediatos: «me levanto descansado, ágil y no me duermo durante el día por las esquinas». A lo que añade que su aspecto ha cambiando porque «si antes nadie creía que hubiese estado durmiendo por las ojeras que siempre tenía, ahora mi rostro evidencia descanso» y apostilla que «eso se agradece».
La doctora Mosteiro sostiene que el ronquido es un síntoma presente en todos estos enfermos, aunque puntualiza que no todo paciente que ronca padece apnea del sueño. Bajo esta premisa, en un estudio realizado en la Unidad de Trastornos del Sueño de Neumología del CHUVI, se constató que la población urbana de Vigo con edades comprendidas entre los 40 y los 80 años, roncan de forma elevada el 27 por ciento de las mujeres y el 43 por ciento los hombres, pero cumplen criterios de apneas del sueño grave, que precisan tratamiento con CPAP un 5 por ciento.
El año pasado la dirección del Complejo vigués llevó a cabo más de 1.300 estudios para diagnosticar apnea, cuyo resultado fue que 880 pacientes a iniciasen el tratamiento con CPAP, según señaló la especialista.

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