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Sucesos Vigo al día

Miguel García, conductor del Mercedes accidentado en Bouzas, «estoy vivo»

TEXTO Y FOTO: JOSÉ MARÍA NAVLET
Estas han sido las primeras declaraciones que ha realizado Miguel García Cabezas, natural de Alpedrete (Madrid), de 50 años de edad,  24 horas después de sufrir un espectacular accidente de tráfico en el que pudo haberle costado la vida, casi con todas las garantías, precisamente ayer, martes y 13.
Miguel García fue ayer el protagonista del accidente ocurrido en Bouzas cuando circulaba por la VG-20. A la salida del túnel, su coche, un Mercedes de color negro ‘voló’ poco más de 40 metros para acabar impactando contra unas rocas situadas en la misma orilla de la Playa de Bouzas, debajo del puente.
Este conocido empresario del sector de la hostelería que lleva 30 años residiendo en Vigo sólo recuerda del accidente «un volantazo a la derecha y un pequeño matorral de cañas al que pensé que no llegaría porque me pararía el guardarail».

«A continuación -continúa con su relato- noté un vacío y al caer el impacto del airbag pero no vi nada más porque la propia bolsa de aire me tapó la cara». García Cabezas señala que una vez ya detenido el vehículo «rápidamente me quité el cinturón y empujé la puerta de mi lado y salí por mi propio pie, aunque asistido por un marinero de la zona», que pudo acudir de inmediato al ver el suceso,entre otras circunstancias porque a esa hora había marea baja.
Ya en la arena sintió «un gran dolor en el pecho y fue cuando me asusté«, sostiene el accidentado. A los pocos minutos una ambulancia lo trasladaba al hospital Povisa (y no a Fátima como se ha publicado) en donde se encuentra hospitalizado con traumatismo torácico leve y policontusiones, aunque su estado no reviste gravedad a pesar de la espectacularidad del infortunio.

Desde ese momento, Miguel García, casado y con tres hijos todos mayores de edad, dice que lleva «24 horas de reflexión continua» en las que ya ha tomado sus primeras «nuevas decisiones sobre mi nueva vida» y añade «estoy vivo y a partir de ahora voy a dedicar más tiempo a mi mujer, a mis hijas e hijo y a mis hermanos».
Su esposa, Beatriz Iglesias, no acaba de salir de su asombro. Recuerda que fue la Policía Local quien contactó con ella para comunicarle el accidente de su marido pero reconoce que no fue realmente consciente de la gravedad e importancia del accidente hasta que vio el coche en la orilla de la playa de Bouzas.

«Miguel ha vuelto a nacer y lo más sorprendente es que está entero», al tiempo que considera que por la magnitud del siniestro «lo normal era estar de luto a estas horas o contemplar a mi marido en estado vegetativo».
Por su parte, Miguel García afirma que en cuanto se recupere «voy a viajar más con mi mujer y mis hijos y a visitar más a mis hermanos que están fuera de Galicia porque el accidente no ha sido solo un impacto sino un golpe que te da la vida y que te obliga a replantearte todo».

Con todo, este ciudadano, vigués de adopción, asegura que se ha sentido en esa fina línea divisoria que te separa la vida toda vez que se siente «más querido porque ante las características del accidente que he sufrido la física dice que hoy, a esta hora, tenía que estar muerto».

 

 

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