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El 15-M se cuela en la investidura de Vigo

Un grupo de ‘indignados’ tuvo que ser desalojado al pitar durante la jura del cargo de Domínguez, Caballero y Porro en un pleno plagado de anécdotas, como la promesa de Cayetano Rodríguez como ‘conselleiro’.

Un grupo de 'indignados' rodearon y acompañaron a Caballero a su salida del Concello.
Un grupo de 'indignados' rodearon y acompañaron a Caballero a su salida del Concello.

Los indignados del 15-M fueron los otros grandes protagonistas de la jornada de investidura en Vigo, antes, durante y después del pleno en el Auditorio Municipal del Concello. A las 11:30 horas un grupo de unas 50 personas se concentraba a las puertas del Ayuntamiento, blindadas por unos 16 policías locales, no para «deslegitimar» la toma de posesión de Caballero, sino para “recordar a los poderes públicos y a la ciudadanía que los problemas políticos y económicos que hicieron brotar en la sociedad este movimiento persisten en toda su gravedad, que los cargos políticos han ignorado sus reclamaciones legítimas” y que continuarán movilizándose para pedir cambios.

Era sólo el primer plato. Perfectamente camuflados, algunos de ellos ataviados con traje, gorro y gafas de sol, media docena de indignados se colaron en el pleno y dispersos entre el público aprovecharon la jura de su cargo de los tres líderes de los distintos partidos políticos para abuchear, pitar y enseñar carteles en los que se podía leer ‘No hay pan para tanto pepino’. Si su intervención durante la toma de posesión como concejal de Caballero pilló por sorpresa al personal, tras la jura de Domínguez fueron avisados y tras la de Porro expulsados del recinto de forma pacífica. Sólo uno de los ‘infiltrados’ pidió que lo sacaran agarrada de pies y manos, aunque salió por sus propios medios del auditorio, sin más intervención policial que la escolta hasta la puerta.

La traca final llegó a la salida del ya nombrado alcalde de las instalaciones del Concello. Cuando la cacerolada parecía más calmada, Abel Caballero salía caminando por la puerta principal y un grupo cada vez más numerosos de ‘indignados’ lo acompañó y escoltó durante al menos unos 200 metros gritando consignas como ‘Arriba las manos, esto es un atraco’, ‘No hay pan para tanto chorizo’, ‘No falta dinero, sobran ladrones’ o ‘Morrín de fame na cola do Inem’.

Un pleno cargado de anécdotas

Los primeros detalles de la jornada empezaban pronto, tanto como el pleno que a las 12 en punto arrancaba con todos los concejales electos sentados en sus respectivos sitios. Antes, para llegar al escenario, entrada en escena del BNG con los concejales que ahora se quedan por el camino, del PP y del PSOE. Ahí llegó la primera anécdota: los populares, con Corina Porro al frente, tenían que pararse para dejar pasar a los socialistas con un Abel Caballero que pasó por delante de la popular casi sin mirarla a la cara y que se cruzó en medio de las cámaras que apuntaban en ese momento a Corina.

Luego llegaría la jura de cargos, en una ceremonia celebrada íntegramente en gallego en la que Marta Iglesias e Ignacio López-Chaves se saltaban el protocolo y lo hacían en castellano, idioma con el que Corina Porro también mezcló su discurso sobre el programa del PP inicialmente en gallego unos minutos después. Y si en la jura de cargos los nacionalistas además de prometer lealtad al Rey y respetar y hacer respetar la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Galicia añadían aquello de «atender a las necesidades de los vigueses y los intereses de Galicia», al socialista Cayetano Martínez se le mezclaban letras y en lugar de prometer su cargo como ‘concelleiro’ lo hacía como ‘conselleiro’, quizás pensando en aspiraciones mayores en la Xunta.

Aplausos largos y generalizados para contrarrestar las pitadas de los ‘indignados’ tras la jura de los cargos de los líderes de los partidos, abucheos durante la lectura del discurso a Corina Porro y una ovación generalizada y gritos de ‘Alcalde, alcalde’ cuando Abel Caballero cogía el bastón de mando de manos de la popular Teresa Egerique a las 12:50 horas. Y es que el auditorio tenía un color ligeramente más rojo que azul, con un importante número de seguidores socialistas entre las gradas.

Momento en que Caballero y Porro se ofrecen como regidores.
Momento en que Caballero y Porro se ofrecen como regidores.

Santi Domínguez, como se esperaba, ni siquiera se presentó como voluntario para ser elegido alcalde, así que la votación fue sencilla. El primer acto de Caballero como alcalde: dar la mano a la popular Corina Porro y, después, tras un ligero movimiento de cabeza de agradecimiento a su partido, mano al que hasta ahora había sido su Teniente de Alcalde, Santi Domínguez.

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