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No sólo limpian sus cabañas en Vigo, algunos también se arreglan las rastas

RUTH VILLAR/ Comienza la cuarta semana de acampada para el 15M vigués y en estos 20 días durmiendo a la intemperie los «indignados» se han convertido ya en una especie de familia. Sólo hay que recorrer durante unos minutos el campamento de la Praza do Rei para darse cuenta de que todos aportan diariamente su granito de arena. Si siguen adelante en esta protesta social es porque la unión hace la fuerza.

Este mediodía como los anteriores mediodías desde que se instalaron en la explanada del Concello de Vigo, unos jóvenes lavan varias tazas del desayuno de la mañana y otros acampados adecentan la estancia barriendo y fregando el suelo.

 Un chaval deja que otro le coloque bien las rastas, al más puro estilo peluquero, y es que son muchos días ya fuera de casa.

Los acampados de la Praza do Rei acaban de instalar en medio de la explanada un cartel de cartón bien grande en donde dejan bien claro que el Concello no les está ayudando a la supervivencia.

El Consistorio vigués ni les da agua, ni luz ni tampoco conexión a Internet, al menos eso es lo que pone el cartel, pese a que en los primeros días un portavoz de la comisión de Comunicación aseguró a Vigoalminuto que esto era así. Incluso llegaron a nombrar al concejal de Seguridad en funciones, Xulio Calviño, como uno de los artífices de estos suministros.

El campamento 15M está debatiendo ahora el recorrido que tendrá la manifestación prevista para el próximo 19 de junio. Todo apunta a que saldrá desde la Praza de España e irá por distintas calles hasta el parque de Castrelos, pero todavía está por cerrar.

En algún momento se pensó incluso en hacer conjuntamente esta manifestación en un punto concreto de Galicia, pero al parecer, finalmente, la manifestación será en cada ciudad. Y Vigo, como no, celebrará la suya

La organización sigue siendo el denominador común en el campamento de la Praza do Rei.

Dos hombres seleccionan algún que otro libro que seguramente leerán estos días para que la estancia sea más llevadera. A otros en cambio les da por pintar cuadros y donarlos a la comunidad de acampados.

De levantar el campamento, por el momento, no quieren ni oir hablar. Ellos sólo piensan en seguir adelante con la protesta, en seguir demostrando que están cabreados con lo establecido y que no tienen prisa por irse.

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