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Cuando traerte el cadáver de tu padre desde Alemania se convierte en una odisea

Ha pasado algo más de un año, pero Gloria Pino Correa de 31 años, que vive a 30 kilómetros de Vigo, en Vilacoba, lo recuerda como el peor momento de su vida. Pónganse en su lugar: un viernes su padre se mata en un accidente  de tráfico con el camión que trabajaba en Alemania y cuando se pone en contacto con su aseguradora, comienza toda una pesadilla.

Pese a que con la repatriación del cádaver  de su padre de 45 años desde Landshut, pueblo cercano a Munich, no tuvo ningún problema, porque la compañía de seguros –Santa Lucía– corrió con todos los trámites, no pasó lo mismo a la hora de desplazarse a Alemania la madre de Gloria y ella.

Por eso, Gloria se pone en contacto con la redacción de Vigoalminuto. Ella no pretende sacarle más dinero al seguro porque, finalmente, todo lo que la póliza ponía se cumplió, pero la denuncia son las formas y el trato recibido cuando estaba en Alemania.

Tras la horrible noticia de que su padre ha muerto en Alemania, comienzan a sucederse ciento y una llamada. Conferencias telefónicas que van y que vienen, pero que no llegan a ningún punto. Desde la aseguradora, según la versión de Gloria Pino Correa, primero le dicen que la póliza contratada sólo cubre el viaje de ida y vuelta a Alemania de un familiar. A Gloria no le importa, decide que ella también va aunque tenga que pagarlo por su cuenta.

Pero al final como el refrán “donde dije digo digo diego” y la aseguradora se escaqueó y no le tocó otras que gestionarlo todo ella y comprar los billetes cuando ya estaba en el aeropuerto, a tan sólo una hora de embarcar. Si no hubiera sido porque una amiga de España no le ayuda a comprar los billetes “no sé cómo habría salido de allí“, asegura.

Según Gloria Pino Correa, si bien la aseguradora corrió con todos los gastos ante la muerte de su padre, “el personal se portó fatal con nosotras, incluso llegaron a decirme por telefóno que trataba de engañarles con mis tarjetas de crédito”.

Esta joven de 31 años insiste en que le indigna el trato que recibió en todo momento. Como dice ella, “es muy doloroso tener que estar lidiando con la aseguradora en cuestiones como los billetes, cuando tu padre ha muerto y estás destrozada”.

Gloria va más allá. Asegura que da igual llevar pagando un seguro toda la vida si cuando lo necesitas el trato es “inhumano“. “Lo que me ha ocurrido a mí le puede pasar a cualquiera”. Dice que no es justo que en el momento más duro de su vida recibiera un trato “vejatorio” por parte del personal de la aseguradora.

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