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VERÓNIKA RODRÍGUEZ*/Quería pedir un minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Japón. Por cierto, ¿alguien se puede imaginar cómo es vivir un minuto de temblores de 8,8 grados? Yo creo que te da tiempo a repasar toda tu vida en imágenes y todavía no ha acabado el minuto. ¡Qué miedo!

En Japón es normal que haya terremotos, por eso también son el país más preparado contra los seísmos. Si este hecho hubiese sucedido en cualquier otro país, seguramente ahora se estaría hablando de ciudades desaparecidas y de millones de muertes. Tienen un sistema urgente de detección de terremotos en los trenes y son capaces de detectar en cuatro segundos su magnitud, epicentro y profundidad. También determinan en qué zonas del país será más intenso y qué trenes deben parar de inmediato.

Sus teléfonos móviles les avisan segundos antes de un terremoto o un tsunami.

Tienen un sistema de boyas que les alertan tempranamente de un tsunami.

Edificios antisísmicos que pueden soportar el movimiento sin problemas. Como la E-Defense Shake Table, que es un superficie del tamaño real de un edificio que simula un terremoto casi real. Además de esto, utilizan difusores de vibración en las bases de las construcciones.

Aún con todas estas medidas hemos visto caer edificios, ¿por qué? Pues porque si un terremoto ocurre a gran profundidad, los sistemas pueden avisar a todos los habitantes. Y si un tsunami se inicia en algún punto lejano del océano, las boyas lo detectarían y sería posible evacuar la zona.

Este terremoto fue muy cerca de la costa y la tecnología permitió que no fuese una pérdida total del país, poco más se puede hacer contra una fuerza destructiva como esa.

Un amortiguador natural de los tsunamis son los arrecifes de coral que ayudan a limitar los daños producidos. En el último informe de la ONU sobre el cambio climático se recomendaba salvaguardar dichos sistemas naturales. Lamentablemente debido al calentamiento global los arrecifes de coral podrían desaparecer por completo en los próximos 40 años.

Considero que todos debíamos aportar nuestro granito de arena contra el cambio climático, puede que aparentemente no se note, pero cada vez los desastres climatológicos son más destructivos y más fuertes.

Cuando hace calor, hace demasiado calor. Si hace frío, nos congelamos. Si llueve las ciudades se inundan. Y si nieva se quedan incomunicadas.

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