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Mabazaa, presidente en funciones de Túnez durante dos meses

Es lo que tardará en prepararse las elecciones, un máximo de 60 días. Tras la huida de Ben Ali de Túnez hace menos de 24 horas, el país ya ha cambiado dos veces de manos en un intento de cumplir las normas y calmar a una población exaltada que no deja de reclamar cambios a pesar de que las calles están tomadas por el Ejército y del toque de queda. En un primer momento el primer ministro, Mohamed Ghanuchi, asumió la presidencia pero tras las reuniones mantenidas ayer ahora el cargo ha ido a parar a Fuad Mabazaa, presidente del Parlamento, que hará de presidente en funciones cerrando cualquier posibilidad de retorno para Ben Ali.

Y tras reunirse con los principales partidos de la oposición legal, el nuevo presidente ha anunciado que habrá un gobierno de unidad nacional y que se creará una Comisión Independiente que pondrá en marcha las reformas a la vez que se celebrarán elecciones presidenciales y legislativas como mucho en dos meses.

Los partidos seguirán manteniendo reuniones a lo largo de la jornada de hoy, por lo que en las próximas horas podría anunciarse la composición del nuevo Gobierno. Mientras, Túnez sigue en estado de excepción y con toque de queda de 17 a 07 horas cada día, a la vez que el Ejército toma las calles y protege zonas estratégicas de los disturbios, disuelven las concentraciones de más de tres personas o amenazan arma en mano cualquier sospechoso.

23 años de Gobierno

Es la primera vez que una revolución popular consigue derrocar a un líder árabe. Una revolución que comenzó la juventud, agobiada por el paro, la falta de libertad y la corrupción y que ha terminado con más de 110 muertos tras un incendio en una cárcel ayer que dejó 40 víctimas mortales. Todo en un país que hasta hace apenas un mes era a ojos de Occidente un país tranquilo y estable en el Norte de África que acataba sin rechistar las órdenes contra el terrorismo islamista y un paraíso vacacional.

Una apariencia de democracia que escondía 23 años de Gobierno de Ben Ali, a donde llegó tras declarar la incapacidad de su antecesor, en la que la prosperidad económica generada por el turismo se vino abajo al estallar la crisis y que la población sufrió de forma directa con el aumento del paro, precios disparados, sueldos hundidos… y la juventud se rebeló.

Mientras, Ben Ali sigue refugiado en Arabia Saudí con su mujer y su yerno, un ex dirigente tunecino y rico hombre de negocios. El resto de los familiares del ya ex presidente permanece en Francia, aunque están pensando en abandonar el país.

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