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Los agentes dispararán a cualquier sospechoso tras decretarse el estado de excepción en Túnez

Imagen tomada de Euronews.
Imagen tomada de Euronews.

El anuncio de que Ben Ali no se presentaría a las próximas elecciones, en 2014, y de que bajaría el precio de la comida pretendían calmar los ánimos, pero no lo ha conseguido. La población de Túnez salió enardecida a las calles pidiendo la dimisión inmediata de su presidentes, que ha dicho aquello de oído cocina, ha destituido a todo el Gobierno y convocado elecciones para dentro de seis meses. Sin embargo, las manifestaciones multitudinarias no han cesado y los agentes han estado disparando gases lacrimógenos y dispersando a las multitudes.

El resultado de varias semanas de protestas populares contra la corrupción, el paro y los altos precios de los alimentos ha sido casi 70 personas fallecidas, 13 de ellas anoche y 5 en las manifestaciones en las afueras de la capital durante la jornada de hoy. Por eso, Ben Ali ha decretado el estado de excepción, lo que da carta blanca a la policía para disparar sobre todo aquel que pueda ser sospechoso y no obedezca sus órdenes. De esta manera, también se prohíben las reuniones de más de tres personas, el aeropuerto ha quedado en manos del Ejército, se ha cerrado el espacio aéreo y declarado toque de queda entre las 17 horas de hoy y mañana a las 06 horas.

Un cuarto de siglo en el poder

Con la marcha de Ben Ali se terminan 25 años de mandato en un país que desde su independencia en 1956 sólo ha tenido dos presidentes: Habib Burguiba, padre de la independencia, al que incapacitaron y tras el que llegó Ali. Ahora las especulaciones giran sobre quién será su sucesor. Los expertos apuntan en dos direcciones: hacia el ministro del Interior, recién nombrado, y siguiendo la tradición instaurada por el propio Ali, o su yerno Sakhr el Materi, un rico hombre de negocios dueño de bancos y medios de comunicación.

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