
María L. García | vigoalminuto
Abel Caballero no tiene dudas sobre quién ocupa el primer puesto en la liga mundial de alcaldes. «¿Por qué soy el mejor alcalde del mundo? Pues soy el mejor alcalde del mundo. El segundo es Mamdani. El primero soy yo», proclamó este jueves en Zaragoza, durante la VI Convención Turespaña. El alcalde de Vigo aprovechó su intervención para reivindicar el tirón turístico de la Navidad, situar a la ciudad por delante de destinos como Nueva York y atribuirse buena parte del mérito de su promoción internacional.
Y fue más allá de presentar las luces navideñas como un reclamo turístico. Se atribuyó la invención de la «Navidad del siglo XXI», explicando que Vigo descubrió una demanda de viajes para disfrutar de estas fechas que, a su juicio, no estaba suficientemente atendida. «La Navidad tenía una gran tradición, era importantísima, es un concepto amable, pero no era un concepto turístico», sostuvo. Según su relato, la ciudad detectó esa oportunidad y empezó a desarrollar su propia propuesta hasta convertirla en una marca reconocible.
Declaraciones de Abel Caballero en Zaragoza
Dos millones y medio de visitas que llegan a 6 millones si se contabilizan por teléfonos móviles
Caballero aseguró que la Navidad viguesa recibe dos millones y medio de visitas y que, si se contabilizan los desplazamientos mediante teléfonos móviles, la cifra puede superar en ocasiones los seis millones de personas. No detalló, sin embargo, el periodo al que corresponden esos datos ni la metodología empleada para distinguir visitantes únicos de desplazamientos o repeticiones.
«La Navidad de Vigo es extraordinaria», insistió. En su particular clasificación internacional incluyó a Nueva York, Londres, París, Vigo y Roma, aunque dejó claro quién gana para él: «Nueva York es la segunda mejor Navidad del mundo, la primera es Vigo».
«La publicidad soy yo»
Caballero también defendió que el tirón navideño ha ayudado a cambiar el perfil turístico de Vigo. La ciudad, recordó, tiene un importante peso industrial, con fábricas de automóviles y actividad naval, pero durante años no había conseguido atraer un volumen comparable de visitantes. La Navidad, según su versión, abrió esa puerta y contribuyó a extender la actividad turística más allá de diciembre.
El alcalde aseguró que los hoteles vigueses alcanzan ocupaciones del 70% al 80% incluso en temporada baja, aunque no aportó datos que permitieran comprobar esa afirmación durante su intervención. También puso como ejemplo los grandes conciertos gratuitos, entre ellos el de David Guetta, al que atribuyó un coste de 1,1 millones de euros y una asistencia de 110.000 personas.
A la lista añadió O Marisquiño, al que definió como el certamen de deportes urbanos más importante del mundo, además de las playas, las islas, los montes y la gastronomía. También reivindicó las rampas y escaleras mecánicas y los ascensores instalados para salvar las cuestas de la ciudad, y llegó a asegurar que Vigo tiene más que Tokio.
«Abel Caballero es Vigo»
Pero si algo quedó claro en su discurso es que Caballero considera que la promoción turística pasa, en buena medida, por su propia imagen. «Nosotros no hacemos publicidad pagada de la Navidad. La publicidad soy yo», afirmó. Explicó que se presta a grabar vídeos y a participar en anuncios relacionados con la ciudad porque, a su juicio, su rostro se ha convertido en una forma de identificar Vigo y despertar el interés por visitarla.
Incluso contó que una marca de chocolate utiliza un dibujo suyo en su publicidad navideña y que acepta este tipo de colaboraciones porque cree que ayudan a atraer visitantes. «Cada vez que alguien saca un anuncio con Abel Caballero, Abel Caballero es Vigo», resumió.
«Nunca vi nada igual»
El alcalde desveló que lleva veinte años sin tomarse un solo día de vacaciones desde que ocupa el cargo y relató cómo los ciudadanos lo reconocen cuando viaja, incluso en sus desplazamientos personales. La anécdota le sirvió para insistir en que la Navidad ha convertido a Vigo en una referencia que, según él, ya conoce gente de toda España.
Caballero cerró su intervención con una promesa sobre la próxima campaña navideña. Aseguró que este año ocurrirá algo que «nunca pasó en la historia en ninguna ciudad», aunque aplazó los detalles hasta dentro de tres o cuatro días. Por ahora, dejó el anuncio envuelto en misterio y volvió a pedir a los asistentes que presten atención a la Navidad viguesa.
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