A.I. | vigoalminuto
Abel Caballero asegura que Vigo recuperará «con creces» los 107,5 millones de euros que, según sus cálculos, necesita para convertirse en sede del Mundial de fútbol de 2030. El alcalde sostiene que el torneo atraerá grandes conciertos, actividad económica y proyección internacional para la ciudad, pero no ha aportado una evaluación que permita cuantificar esos beneficios ni ha detallado un calendario de ejecución de las obras que considera imprescindibles para cumplir los requisitos de la FIFA.
En una declaración grabada -similar a la de ayer – remitida a los medios, sin posibilidad de preguntas, reitera su propuesta para repartir la factura entre el Concello, la Xunta y la Diputación de Pontevedra. Cada Administración asumiría alrededor de 35,85 millones de euros. Sin embargo, ese reparto es sólo eso: una proposición municipal, no un acuerdo entre las tres instituciones.
A ella ha respondido la vicepresidenta de la Diputación, Luisa Sánchez, advirtiendo de que el organismo provincial no ha recibido información detallada sobre los costes anunciados y ha reclamado al Gobierno local que remita con urgencia la documentación y la planificación necesarias.
Por su parte, el portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, cuestiona tanto la dimensión del gasto como la ausencia de un proyecto concreto que permita valorar su alcance. La formación nacionalista reclama transparencia, un estudio independiente del impacto económico y social y un debate sobre las prioridades presupuestarias de la ciudad.
La discusión va más allá de la posibilidad de que Balaídos albergue partidos del Mundial. La cuestión es si las administraciones deben comprometer más de 100 millones de euros sobre la base de una estimación municipal y de unas expectativas de retorno que, por ahora, no están acompañadas de datos públicos que permitan comprobar su magnitud.
86,7 millones para una nueva grada de Tribuna
La mayor parte de los 107,5 millones anunciados por Caballero, en concreto 86,72 millones, se destinaría a ampliar y reformar la grada de Tribuna de Balaídos. El objetivo es elevar el aforo del estadio hasta unos 43.000 espectadores para el Mundial, antes de dejarlo en torno a los 41.500 para el uso habitual del Celta, según las cifras expuestas por el alcalde.
El desglose municipal reserva otros 11,73 millones para instalaciones deportivas y actuaciones complementarias, entre ellas campos y centros de entrenamiento y mejoras en otras zonas del estadio.
Los 9,1 millones restantes corresponden a gastos vinculados a la organización, como el comité organizador, el voluntariado, aparcamientos, la zona de aficionados y otros servicios.
La cifra de Tribuna concentra más del 80% del presupuesto global y supone un salto considerable respecto a las cantidades que el propio alcalde había manejado anteriormente. En octubre de 2025, Caballero había situado en unos 40 millones el coste de la ampliación de esa grada, según la información publicada entonces por vigoalminuto. La nueva estimación supera los 86 millones.
El presupuesto anunciado tampoco debe confundirse con una obra adjudicada. La ejecución de la ampliación requiere completar la tramitación técnica y administrativa correspondiente, además de definir la financiación. El BNG sostiene que no existe todavía un proyecto de reforma ni un procedimiento de licitación abierto para la actuación principal.
Caballero afirma que el Ayuntamiento lleva años preparando la candidatura y que llegará a tiempo. Sin embargo, en su intervención no detalló las fechas previstas para redactar y aprobar el proyecto, licitar las obras, adjudicarlas y ejecutarlas. Tampoco presentó una planificación que permita comprobar cómo encajan esas fases en los plazos de la candidatura.

Tres administraciones, pero ningún acuerdo de financiación
La fórmula planteada por el alcalde consiste en que el Concello, la Xunta y la Diputación aporten cada uno un tercio de los 107,5 millones. En sus cálculos, eso supondría unos 35,85 millones por institución, distribuidos durante cuatro años, a razón de aproximadamente 9 millones anuales por administración.
Caballero considera que esa cantidad es asumible para las arcas municipales, cuyo presupuesto anual supera los 350 millones de euros. Defiende que la ciudad ya ha afrontado inversiones importantes en Balaídos y que el Mundial generaría actividad suficiente para compensar el gasto.
Pero la capacidad presupuestaria del Concello no resuelve por sí sola la cuestión de la financiación. La propuesta requiere el compromiso de las otras dos administraciones, que deben conocer el alcance de las actuaciones, sus costes y su calendario antes de decidir si participan y en qué condiciones.
Sin entregar documentación alguna
La vicepresidenta de la Diputación, Luisa Sánchez, ha recordado que la institución provincial ha respaldado la candidatura desde el principio y ha destinado ya 28 millones de euros a la remodelación de Balaídos. Ese apoyo, sin embargo, no equivale a aceptar automáticamente la nueva aportación que reclama el alcalde.
Sánchez ha solicitado al Concello que envíe la documentación completa sobre las inversiones necesarias y una planificación detallada para que la Diputación pueda abrir el expediente correspondiente y comenzar la tramitación. También ha pedido que el Gobierno local aclare desde cuándo conoce las cantidades que acaba de hacer públicas.
La representante provincial ha señalado que la institución todavía no había recibido ninguna comunicación municipal sobre esos costes. Su petición introduce una cuestión relevante en el debate: si el Concello dispone ya de una estimación económica detallada, debe facilitarla a las administraciones a las que solicita que asuman una parte de la factura.
La Xunta, por su parte, ha cuestionado la viabilidad temporal de la candidatura y ha reclamado garantías sobre el estado del proyecto y los compromisos pendientes. Caballero interpreta esa posición como una negativa a financiar la ampliación de Tribuna y acusa al Gobierno autonómico de tratar a Vigo de forma distinta a A Coruña. No obstante, sus declaraciones no sustituyen a un acuerdo formal de financiación ni permiten dar por cerrado el reparto que propone.
El alcalde promete un retorno «con creces», pero sin cifras
Uno de los principales argumentos de Caballero es que el Mundial no debe considerarse un gasto aislado, sino una inversión que dejará infraestructuras útiles durante décadas. El alcalde sostiene que un estadio de mayor capacidad permitiría al Celta ampliar su actividad y organizar conciertos de grandes artistas internacionales, además de dar visibilidad mundial a la ciudad.
«Esta obra va a generar recursos y retornos en la ciudad que van a superar con muchísimo su coste», asegura.
El problema es que esa previsión no viene acompañada de una estimación pública de ingresos, actividad económica o empleo. En su declaración, Caballero no detalló cuántos conciertos adicionales podrían celebrarse, qué ingresos podrían generar, qué costes tendría mantener las nuevas instalaciones ni qué parte de los beneficios correspondería a la ciudad y a sus empresas. Tampoco cuantificó el impacto turístico que atribuye a la exposición internacional del torneo.
La difusión mundial de una competición de esta dimensión puede ofrecer oportunidades de promoción, pero la audiencia televisiva no se traduce automáticamente en beneficios económicos locales equivalentes al coste de las obras. Para evaluar el retorno sería necesario conocer, entre otros factores, el gasto que podrían realizar visitantes y asistentes, la duración de su estancia, la capacidad hotelera disponible, los costes públicos de organización y seguridad y los efectos sobre la actividad económica que se producirían incluso sin el Mundial.
El BNG reclama precisamente un estudio independiente que permita valorar esos elementos con criterios verificables. Igrexas considera que no es suficiente con presentar una cifra global y confiar en que los beneficios futuros compensarán el gasto.
«Queremos datos, non fábulas e contos», resume el portavoz nacionalista.
La ausencia de una evaluación no demuestra que el evento vaya a ser deficitario, pero sí impide comprobar, con la información expuesta hasta ahora, la afirmación del alcalde de que la ciudad recuperará la inversión con creces. El debate sobre el retorno sigue, por tanto, abierto.

El BNG cuestiona la prioridad de ampliar Balaídos
El portavoz nacionalista considera que el proyecto debe analizarse también en relación con otras necesidades de la ciudad. Según los cálculos del BNG, la reforma ya realizada y las actuaciones previstas para el Mundial situarían el gasto total en Balaídos cerca de los 170 millones de euros.
La formación contrapone esa cantidad a las partidas que, según sus cifras, el Concello reserva para vivienda, ayudas sociales y empleo. Cita, entre otros ejemplos, los 4,5 millones previstos para la Empresa Municipal de Vivienda, que todavía no se ha constituido, los 1,2 millones destinados a ayudas sociales municipales y poco más de un millón para el Plan de Empleo Municipal. Son comparaciones planteadas por el BNG, que cuestiona la distribución de las prioridades presupuestarias del Gobierno local.
Con los 107 millones de los que habla el alcalde pueden construirse 1.200 viviendas
Igrexas también recuerda que Vigo afronta problemas de acceso a la vivienda y que miles de personas necesitan soluciones habitacionales. La formación nacionalista sostiene que los 107,5 millones anunciados permitirían impulsar cerca de 1.200 viviendas protegidas mediante promoción pública directa y cooperativismo, una estimación que depende del coste final de cada promoción y del modelo elegido.
«Sabendo que as necesidades son infinitas e os recursos sempre son limitados, gobernar é sobre todo priorizar», afirma.
El BNG extiende sus críticas al estado de otras instalaciones deportivas municipales y considera que ampliar de nuevo el estadio no debería desplazar las actuaciones necesarias en pabellones, gimnasios, piscinas y pistas de atletismo. Su posición no implica rechazar cualquier inversión en Balaídos, sino exigir que el gasto adicional se justifique frente a otras necesidades y que se conozcan sus compromisos económicos antes de tomar una decisión.
La polémica por A Coruña y el papel de la Xunta
Caballero sostiene que la Xunta estaba dispuesta a financiar una cuarta parte de las obras previstas para el estadio de Riazor, en A Coruña, y reprocha que no quiera asumir ahora un tercio de las actuaciones pendientes en Balaídos. Según el alcalde, el proyecto coruñés incluía cuatro gradas y un túnel, mientras que en Vigo ya se han reformado tres gradas.
A partir de esa comparación, acusa al Gobierno autonómico de mantener un trato desigual hacia la ciudad. También atribuye a la Xunta y al PP la intención de frenar la candidatura viguesa y responsabiliza al expresidente de la Federación Española de Fútbol Rafael Louzán de la exclusión inicial de Vigo del listado de sedes.
Estas afirmaciones forman parte del argumento político del alcalde, pero no resuelven la discusión sobre las condiciones de financiación. Para comparar ambas actuaciones sería necesario conocer los proyectos, sus costes totales, las obligaciones asumidas por cada Administración y los términos concretos de los compromisos ofrecidos en cada caso.
Caballero también asegura que el Celta respalda la candidatura y que la ciudad desea ser sede del Mundial. Sin embargo, el apoyo al objetivo no sustituye la necesidad de concretar qué obras se harán, cuánto costarán finalmente, quién las pagará y en qué plazo estarán terminadas.
El BNG pide una comisión y una auditoría independiente
Ante la dimensión económica del anuncio, el BNG volverá a reclamar la creación de una comisión municipal de estudio y seguimiento en la que estén representados todos los grupos políticos. Su objetivo es acceder a la documentación de la candidatura, conocer el alcance de las obras y determinar qué compromisos financieros tendría que asumir el Ayuntamiento.
La formación también propone encargar a una auditora independiente un estudio del impacto económico y social que permita contrastar las previsiones de retorno y valorar las consecuencias de destinar esa cantidad a la ampliación del estadio.
Igrexas considera que una decisión de este calibre no debería depender exclusivamente del Gobierno local ni quedar resuelta mediante anuncios públicos. Reclama que, una vez conocidos los datos, se escuche a la ciudadanía sobre una inversión que puede condicionar durante años las cuentas municipales.
«Se Abel Caballero quere que ser sede do Mundial sexa un proxecto de toda a cidade e non unha teima persoal, terá que permitir que a cidade decida», advierte.
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