
El agua empieza a convertirse en un problema también en el sur de Pontevedra. Baiona ha entrado en un nivel de alerta por la situación de sus recursos hídricos, una declaración que lleva aparejadas medidas para contener el consumo y que afecta especialmente a algunos de los usos que más agua demandan durante el verano.
Augas de Galicia ha acordado aplicar en el subsistema de Baiona medidas equivalentes a las previstas para un escenario de alerta o escasez severa. Este ámbito comprende los ríos Verdugo y las rías de Vigo y Baiona.
En la práctica, la recomendación para la población es sencilla: utilizar el agua solo para lo necesario y reducir aquellos consumos que pueden evitarse. Entre ellos se encuentran el llenado de piscinas, el riego con agua potable de jardines y zonas verdes, tanto públicas como privadas y deportivas, y el lavado de vehículos, salvo en los establecimientos profesionales dedicados a esta actividad.
No se trata únicamente de una recomendación. En este escenario, Augas de Galicia puede establecer límites a las cantidades de agua destinadas al abastecimiento y restringir o suspender determinados usos recreativos y ornamentales, como los caudales empleados en fuentes públicas.
La Administración autonómica también contempla una medida de mayor alcance si la situación empeora: reducir hasta un 15% el abastecimiento de agua.
Baiona en nivel 1
Dentro del área de Vigo, Baiona es actualmente el municipio afectado por el nivel 1. La declaración se produce en un contexto de presión creciente sobre los recursos hídricos durante un verano marcado por las altas temperaturas y el incremento de la demanda de agua.
La situación no se limita al entorno de Vigo. Augas de Galicia ha activado también medidas equivalentes al escenario de escasez severa en otras dos unidades territoriales: la correspondiente al río Lérez y la ría de Pontevedra, y la que comprende el río Anllóns y la costa de A Coruña hasta el límite con Arteixo.
La decisión supone un cambio de escenario: el agua deja de ser un recurso cuya disponibilidad se da por descontada y pasa a requerir medidas específicas de ahorro.
Por ahora, el llamamiento se centra en reducir los consumos que no resultan imprescindibles. Pero la declaración permite a la Administración adoptar restricciones más severas si la evolución de los recursos hídricos obliga a ello.
OtRaS NoTiCiaS
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