Más de 15.000 quejas presentadas por vecinos de Vigo a lo largo de 2025 han encendido el debate sobre la calidad de los servicios municipales y la capacidad de respuesta del gobierno local. El dato, difundido por el PP de Vigo, dibuja un mapa de incidencias cotidianas —aceras deterioradas, suciedad, mobiliario urbano en mal estado o fallos en el transporte— que revela una ciudadanía cada vez más participativa y exigente con su administración más cercana.
La presidenta popular, Luisa Sánchez, sostiene que la cifra “demuestra la insatisfacción generalizada con los servicios que presta el Concello” y exige que el gobierno que encabeza el alcalde Abel Caballero detalle cuántas reclamaciones se atendieron, resolvieron o siguen pendientes. “Todas están contabilizadas, pero lo relevante es saber cuántas han recibido respuesta”, subraya la dirigente popular.
Por todos los canales
Las quejas llegaron por todos los canales habilitados —app municipal, web, registro, correo electrónico y atención presencial— y en muchos casos una misma incidencia se denunció varias veces por diferentes vías, lo que apunta a problemas persistentes en barrios y servicios. Para la oposición, el volumen no solo refleja carencias, sino también una ciudadanía que participa activamente y demanda soluciones concretas, rápidas y trazables.
«Oídos sordos»
El PP local acusa al ejecutivo municipal de “hacer oídos sordos” ante las reclamaciones y de no asumir autocrítica tras casi dos décadas de mandato. El episodio ocurrido en Pintor Lugrís —cuando una vecina que reclamaba mejoras deportivas preguntó al alcalde— vuelve al debate como símbolo de la relación entre administración y ciudadanía.
Con 15.000 incidencias en un solo ejercicio, la pregunta de fondo trasciende el dato: ¿cuántas demandas vecinales se convierten realmente en soluciones? La respuesta, de momento, sigue pendiente de aclaración oficial.


