
María L. García | vigoalminuto
La oposición vecinal al tendido aéreo de la nueva línea de muy alta tensión entre la subestación de Bateas y la línea Atios-Pazos de Borbén se ha traducido en más de 1.500 alegaciones firmadas por residentes de Bembrive. La asociación Bembrive en Pé ha anunciado la presentación de estos escritos, junto con su propia alegación, al finalizar el periodo de información pública del proyecto, que también ha suscitado el rechazo de colectivos vecinales y entidades de otros puntos del trazado.
El principal motivo de oposición es el impacto del tendido sobre el monte de Bembrive. Según la asociación, los cerca de 4 kilómetros que discurren por esta parroquia irán íntegramente por vía aérea, con torres de hasta 55 metros de altura y la tala prevista de 24 hectáreas de arbolado. Frente a esta alternativa, los vecinos reclaman que la línea se soterre y aproveche viarios existentes, con un trazado que reduzca las afecciones ambientales y residenciales.
La movilización se ha desarrollado durante las últimas semanas, en un plazo que la plataforma considera insuficiente para analizar un proyecto técnico complejo y preparar alegaciones fundamentadas. Bembrive en Pé compara esta situación con la vivida durante la tramitación del proyecto de la autovía A-52 entre Vigo y O Porriño y denuncia las dificultades que supone para la ciudadanía estudiar documentación de cientos de páginas en apenas 30 días hábiles.
Riesgo para el monte, el agua y la biodiversidad
La asociación advierte de que las consecuencias del tendido no se limitarían a la tala de árboles. Entre sus preocupaciones figuran el riesgo de incendios forestales, las posibles afecciones a los manantiales de los que se abastece la vecindad y el impacto sobre el río Eifonso, uno de los espacios de mayor valor ambiental de la zona.
La oposición cuenta también con el respaldo de la Mancomunidade de Montes de Vigo, que ha presentado sus propias alegaciones para pedir una revisión del trazado aéreo y que se estudie la posibilidad de soterrar la línea. Las entidades ecologistas ADEGA y Ecoloxistas Galiza Atlántica e Verde se han sumado igualmente al rechazo vecinal.
Bembrive en Pé subraya que su oposición no se dirige contra el suministro eléctrico a la planta de Stellantis, a la que reconoce su importancia para la economía local, sino contra la alternativa elegida para transportar la energía. La entidad cuestiona que se haga recaer sobre el monte y los residentes el impacto ambiental de una infraestructura vinculada a una actividad industrial privada.
Consenso vecinal en todo el trazado
La contestación al proyecto se extiende más allá de Bembrive. Según la asociación, los escritos presentados se suman a los de residentes de O Porriño, Mos y las parroquias viguesas de Beade, Matamá, Castrelos y San Andrés de Comesaña, además de las alegaciones de la Federación de Asociaciones Vecinales de Vigo (FAVEC).
Bembrive en Pé asegura que fue la propia entidad la que contactó con las asociaciones de estas parroquias y con la federación para informarles de un proyecto que, sostiene, buena parte de la población afectada desconocía. La plataforma destaca que mientras en Comesaña, Castrelos y casi todo Beade el tendido discurre soterrado, en Bembrive la totalidad del trazado previsto atraviesa el monte por vía aérea.
Los ayuntamientos de Mos y O Porriño también reclaman el soterramiento de los tramos aéreos que afectan a sus territorios. Para la asociación, esta coincidencia entre administraciones locales, vecinos, colectivos ambientales y representantes de los montes refuerza la petición de estudiar alternativas con menor impacto.
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