
Carlos Díaz | vigoalminuto
La acampada por el derecho a la vivienda instalada en Vigo reúne a trabajadores de distintos sectores, estudiantes y personas con y sin formación universitaria que han decidido organizarse para denunciar las dificultades de acceso a una vivienda. Frente a las críticas que circulan por las redes sociales, uno de sus participantes reivindica la diversidad del grupo: entre quienes permanecen en las tiendas hay enfermeros, psicólogos y técnicos de sonido, además de estudiantes y personas con trayectorias laborales diferentes.
«Aquí hay gente que trabaja, gente con estudios y sin estudios, y estudiantes», explica uno de los participantes, que defiende el carácter pacífico de la protesta – que tiene el permiso de la Subdelegación del Gobierno – y asegura que los acampados respetan las normas. La movilización pretende mantener abierto el debate sobre la vivienda más allá de la ocupación del espacio público y convertir la acampada en un instrumento para reclamar cambios.
Sin vinculación a partido alguno, recibirían a cualquier representante político «cordialmente»
La organización también quiere evitar que la protesta quede vinculada a una formación política, en un momento marcado por la campaña electoral. Según explica el participante, la asamblea ha acordado que ningún partido pueda apropiarse del movimiento ni situarse por encima del resto. Si los candidatos se acercan a conocer sus reivindicaciones, serán recibidos cordialmente e invitados a participar, pero en igualdad de condiciones con los demás integrantes.
«Serían uno más del grupo», resume. La idea, sostiene, es que la acampada no sea un fin en sí mismo, sino una herramienta para defender el derecho a la vivienda y otros derechos sociales.
El objetivo no son los pequeños propietarios, son los fondos buitre y los especuladores
Los participantes sitúan entre sus principales preocupaciones la escalada de los precios del alquiler en Vigo, la reducción de la oferta de vivienda residencial y el crecimiento de los arrendamientos temporales. Denuncian que parte de las viviendas se destina al uso turístico en lugar de mantenerse en el mercado residencial y advierten de que los contratos de temporada dificultan la estabilidad de quienes buscan un hogar.
La crítica a la especulación inmobiliaria, sin embargo, no se dirige indiscriminadamente a todos los propietarios. El movimiento distingue entre pequeños arrendadores y grandes inversores y señala especialmente a los fondos de inversión que, a su juicio, concentran viviendas y contribuyen a presionar los precios. «El problema son los fondos buitre que están absorbiendo el mercado inmobiliario y especulando con la vivienda», sostiene el participante.
Una acampada que empezó en 16 tienda y ya se acerca a 30
La acampada pretende seguir creciendo con la llegada de nuevas personas que ya han mostrado interés en sumarse. Sus integrantes explican que la iniciativa se organizó inicialmente de forma discreta por razones preventivas y aseguran que mantienen una actitud de colaboración con la Policía y el Concello.
Mientras continúan las tiendas instaladas en la ciudad, los acampados insisten en que su objetivo va más allá de la protesta visible: mantener la presión social sobre un problema que consideran cada vez más difícil de resolver para quienes necesitan alquilar una vivienda en Vigo.
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