A. I. | vigoalminuto
Vigo ha iniciado esta noche su propia acampada por el derecho a la vivienda. Dieciséis tiendas han ocupado la Plaza de Compostela – la Alameda – donde un grupo de jóvenes y otros participantes se ha reunido en una primera asamblea para organizar una protesta que conecta con las movilizaciones surgidas en otras ciudades españolas tras el desahucio de Maricarmen y el rechazo parlamentario a los dos decretos del Gobierno sobre vivienda.
La elección del lugar tiene una carga simbólica. La Alameda acoge desde hace años el mercado de Cíes Market, en un entorno que los convocantes vinculan al modelo turístico y a la transformación del centro urbano. Su objetivo es situar en el debate público la dificultad para acceder a una vivienda, el encarecimiento de los alquileres y la pérdida de espacio para quienes quieren vivir en Vigo.
La protesta no se limita a reclamar medidas contra la especulación inmobiliaria. Los participantes también defienden el derecho a permanecer en la ciudad, cuestionan el impacto del turismo masivo y apoyan la huelga general del próximo 11 de noviembre. En sus primeras declaraciones relacionaron la promoción turística y los grandes acontecimientos urbanos con el aumento de los precios de la vivienda y la progresiva expulsión de residentes.
Una organización para mantener la protesta
Esa primera asamblea sirvió para debatir la utilidad de la acampada y definir cómo sostenerla. Tras discutir si una movilización de este tipo podía contribuir a cambiar la situación, los participantes decidieron seguir adelante e intentar garantizar unas condiciones adecuadas para descansar y permanecer en la plaza.
Entre las primeras tareas figura crear grupos de trabajo para cubrir necesidades básicas y organizar la protesta. Las comisiones previstas se ocuparán de la alimentación, la logística, la tesorería, la seguridad y la comunicación. Los convocantes también han llamado a otros colectivos sociales de Vigo a incorporarse, aunque no puedan pasar la noche en la acampada.
La iniciativa busca así ampliar su base más allá de quienes han instalado las tiendas y convertir la plaza en un punto de encuentro para personas y organizaciones preocupadas por el acceso a la vivienda. El manifiesto identifica la especulación y la gentrificación como dos de los principales problemas que, a su juicio, están dificultando que la población pueda desarrollar su vida en la ciudad.
Apoyo vecinal desde la primera noche
La movilización también ha encontrado muestras de solidaridad entre los residentes de la zona. Una vecina que vive cerca de la plaza, psicóloga de profesión, se acercó a los participantes durante las primeras horas para ofrecerles su casa y ayudarles en lo que necesitasen.
La acampada viguesa se incorpora a una ola de protestas que ha cobrado fuerza en distintas ciudades españolas en torno a la emergencia habitacional. En Vigo, los participantes han elegido ocupar un espacio céntrico para hacer visible una reivindicación que va más allá de la dificultad para alquilar: poder seguir viviendo en la ciudad en la que trabajan, estudian o han construido sus vínculos personales.
