Vigo | Carlos Díaz
El monte del Castro recupera parte de la imagen con la que fue concebido como fortaleza. El Concello de Vigo ha completado la restauración de los históricos cañones situados en este recinto, una intervención centrada especialmente en las cureñas de madera —las estructuras sobre las que descansan las piezas de artillería— y en la que se han invertido alrededor de 33.000 euros.
El alcalde, Abel Caballero, visitó los trabajos y destacó la calidad de una actuación que calificó de “excepcional”. La intervención forma parte del proceso de recuperación patrimonial que el Concello está desarrollando en la fortaleza del Castro.
Las piezas de artillería forman parte de la historia del recinto desde hace más de dos siglos. Según explicó Caballero, los cañones fueron adquiridos a Rusia durante el reinado de Fernando VII, entre 1817 y 1818, bajo el mandato del zar Alejandro I. Una de sus particularidades es que nunca llegaron a utilizarse para disparar.
“Son impresionantes. Cualquier ejército que vea estos cañones ya no ataca”, ironizó el alcalde durante la visita.
La actuación se ha concentrado en unas estructuras especialmente expuestas al deterioro. Las cureñas, fabricadas en madera y encargadas de sostener y permitir el desplazamiento de las piezas de artillería, habían sufrido el desgaste provocado por el paso del tiempo y las condiciones ambientales.
Una recuperación por fases
La restauración de los cañones se suma a otras actuaciones desarrolladas durante los últimos años para recuperar distintos elementos de la fortaleza.
Caballero recordó que el Ayuntamiento comenzó por la propia muralla, para continuar posteriormente con la recuperación de la zona central y el polvorín. También se intervino en la entrada norte y en los túneles del recinto.
La recuperación de los cañones permite ahora reforzar la imagen histórica de uno de los principales accesos al Castro y devolver protagonismo a unos elementos que forman parte de la identidad arquitectónica y defensiva de la fortaleza.

Adiós a la cafetería
Uno de los cambios más relevantes de las últimas actuaciones fue, además, la retirada del restaurante situado junto a la muralla. La desaparición de esta construcción permitió sacar a la luz y recuperar una parte de la fortificación que permanecía oculta.
El objetivo del Concello es continuar con esta recuperación del conjunto patrimonial. El siguiente paso será actuar sobre la cafetería situada actualmente en la entrada de la fortaleza.

El alcalde confirmó lo que ya había adelantado a su medio de cabecera hace unos días: no se prorrogará la concesión del establecimiento que termina el 27 de junio de 2029. En cualquier caso, según explicó Caballero, el Gobierno municipal no quiere dejar a esta zona sin un lugar donde poder tomar algo, sino permitir que se abra otro café, en la Praza de Martín Códax -donde lleva años abandonado otro local – para liberar de construcciones el acceso y permitir que la muralla pueda contemplarse en su totalidad.
“Aquí tiene que haber una cafetería, pero la haremos más abajo”, señaló el alcalde.
El proyecto plantea así una transformación progresiva del entorno de acceso al Castro: menos elementos añadidos y mayor protagonismo para la fortificación, los cañones y el resto de los vestigios que explican la historia militar de uno de los espacios patrimoniales más reconocibles de Vigo.
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