Redacción | Vigo
Dos personas estuvieron cerca de sufrir un desenlace grave este verano en aguas de la ría de Arousa. Habían caído al mar mientras practicaban un deporte náutico en el que una embarcación arrastra una estructura flotante conocida como «banana» y se encontraban sin chalecos salvavidas ni ningún otro medio de flotación. Cuando la Guardia Civil llegó hasta ellos, estaban a unos 200 metros de su embarcación, exhaustos y con dificultades para mantenerse a flote.
El rescate se produjo a las 17.55 horas, cuando la patrullera Corvo Mariño, de servicio en las inmediaciones de A Illa de Arousa, recibió las señales de auxilio de tres tripulantes de una planeadora que había quedado a la deriva.
Los ocupantes explicaron a los agentes que dos de ellos habían caído al agua mientras eran remolcados sobre la «banana». El lugar se encontraba dentro del canal de navegación hacia el puerto de Vilagarcía de Arousa y en las proximidades del puerto de Xufre, una zona especialmente transitada durante los meses de verano.
Motos de agua, embarcaciones recreativas, veleros y otras naves de alta velocidad circulaban por el área. Para los dos hombres que permanecían en el agua, la situación suponía un riesgo añadido: además del cansancio y las condiciones del mar, podían ser golpeados por una embarcación que no llegara a advertir su presencia.
La patrullera cambió inmediatamente de rumbo y se dirigió hacia ellos. Los agentes los localizaron aproximadamente a 200 metros de la planeadora. Ambos presentaban un estado de agotamiento extremo y apenas tenían fuerzas para nadar.
Los aros salvavidas no fueron suficientes
Los guardias civiles lanzaron dos aros salvavidas desde la patrullera, pero los accidentados tenían tantas dificultades para mantenerse a flote que incluso alcanzar los dispositivos resultó complicado.
Ante esa situación, los agentes decidieron recurrir a la embarcación auxiliar de la patrullera. La arriaron al agua y se dirigieron directamente hacia los dos hombres.
Primero consiguieron subir a bordo a uno de ellos. Después acudieron en busca del segundo, que se encontraba ya prácticamente sin fuerzas.
La intervención, sin embargo, no terminó con el rescate. Los agentes regresaron hasta la planeadora, que había quedado inutilizada después de que el cabo de remolque de la «banana» se enrollara en el sistema de propulsión.
Los guardias civiles repararon el motor fueraborda y consiguieron poner de nuevo la embarcación en condiciones de navegación. A continuación, la patrullera Corvo Mariño, su embarcación auxiliar y la planeadora se dirigieron hasta el puerto de Cabo de Cruz, en Boiro, donde quedaron atracadas en el muelle de espera.
Los dos hombres rescatados presentaban ligera hipotermia, aunque permanecían conscientes y en buen estado general. No fue necesario trasladarlos para recibir asistencia sanitaria.
La Guardia Civil considera que el rescate se produjo en una situación de especial peligro. Los dos accidentados no disponían de chalecos de flotación ni de otros medios de salvamento y se encontraban en una zona de elevada densidad de tráfico marítimo.
El tiempo jugaba en su contra. Cuanto más se prolongara su permanencia en el agua, mayor era el riesgo de que el agotamiento les impidiera mantenerse a flote, de que la hipotermia agravara su estado o de que fueran alcanzados por alguna de las embarcaciones que navegaban por el canal.
OtRaS NoTiCiaS
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