Imágenes: Pily Reñones y M. Villar/ Así fue. Lo que no consiguieron los manifestantes que protestaron en Monforte contra la presencia de un equipo israelí y en apoyo de los centenares de miles de civiles palestinos amenazados, aterrorizados o asesinados por el ejército de Israel, lo han logrado este martes los cientos de personas concentradas en Mos.
Sí: han obligado a los responsables de La Vuelta a adelantar la meta 8 kilómetros y que el pelotón no cruzase el Alto de San Cosme. Allí personas de todas las edades, vigiladas por un impresionante despliegue policial, clamaban contra la matanza dirigida por Benjamin Netanyahu- el primer ministro hebrero, reclamado, junto a los responsables de Hamás, por la Corte Penal Internacional, que ha ordenado su arresto por crímenes de guerra y lesa humanidad- en Gaza.





Y lograron su objetivo: visibilizar la protesta, que ya empieza a ser un clamor que no pueden acallar ni las fuerzas que apoyan en nuestro país al gobierno israelí, ni los grandes medios de comunicación, con sus intenciones de tapar la matanza sistemática y organizada de civiles indefensos.
Los ciclistas no llegaron a San Cosme, quizás muchos de ellos estén de acuerdo con el líder de La Vuelta, Jonas Vingegaard, quien comprende a quienes se suman a las manifestaciones contra este genocidio, «lo hacen por una razón, lo que está pasando es terrible», ha declarado el campeón danés.
Hoy esos manifestantes pedían un boicot a Israel y gritaban «¡Palestina vencerá!» «No es una guerra, es un genocidio» y «¡Esta etapa la gana Palestina!», y así ha sido.
