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Aceptado el ERTE presentado por Vitrasa alegando causas de ‘fuerza mayor’

La dirección de Vitrasa ha notificado a los representantes sindicales que la Xunta ha aceptado el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) presentado por la concesionaria municipal del transporte público alegando ‘causa de fuerza mayor’.

A juicio de los representantes de los trabajadores «no procedía la aplicación de este ERTE y mucho menos en los términos en los que se lleva a cabo» y recuerdan que el alcalde pidió a las empresas que pudiesen, que «contribuyeran al bien común y que evitaran aplicar ERTEs», poniendo como ejemplo a Inditex.

«Pues bien, Vitrasa se acogió al ERTE desde el día 16 de marzo y sin haberse sentado en ningún momento con el Comité de Personal, subiéndose al carro para beneficiarse del dinero público desde el primer momento», indican desde UGT.

No se respeta la distancia entre viajeros

Desde las centrales se indica que el jueves pasado, día 15 de abril, Vitrasa activó un protocolo para adaptarse a la
actualización de medidas del Ministerio de Sanidad llevada a cabo el día 11. Los representantes sindicales están en «total desacuerdo con varios puntos de este protocolo» puesto que, entre otras cosas, entiende como límite de aforo 25 viajeros para microbuses, entre 30 y 35 para autocares de 12 metros y entre 46 y 50 pasajeros para los buses ‘oruga’ de 18 metros de longitud, «lo que entendemos excesivo y que supera lo permitido, teniendo en cuenta la superficie útil de carga de cada vehículo».

A este respecto los sindicatos habían sugerido a la empresa que copiase el modelo de los urbanos de Zaragoza,
que pertenece al mismo grupo. Allí señalizaron todos los asientos, alternando filas y asientos fuera de servicio y colocaron unos puntos en el suelo para señalizar donde deben colocarse los pasajeros de pie, respetando la distancia interpersonal.

Desinfección insuficiente

Otro punto del protocolo se refiere a la desinfección del puesto de trabajo en el cambio de turno. Para esto, denuncian los sindicatos, «se nos entrega un rollo de papel de cocina para que lo impregnemos con el desinfectante de manos y limpiemos el volante y los mandos». Este modo de hacerlo, insisten, no es efectivo y no garantiza que se elimine un foco de contagio, ya que, por ejemplo, «el tapizado del asiento, en caso de que la ropa del conductor de la mañana al ir al baño se haya contaminado, está esparcido a su compañero de tarde».

Desde el Comité se había propuesto que, ya que el 50% de la flota está estacionada en base, lo idóneo sería que cada compañero saliese de base con un autobús desinfectado y él mismo lo retirase.  Además de todo esto, «es inadmisible que en estos momentos en los que la limpieza deber ser más minuciosa y por tanto se debería reforzar al personal de limpieza, han reducido el número de trabajadores».

 

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