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Los datos oficiales no dejan dudas: la recuperación de la que habla Rajoy, simplemente, no existe

Este viernes el presidente del Gobierno aseguraba que 2014 había sido el año de la recuperación y que 2015 sería el año del ‘despegue’…sin embargo, el optimismo de Mariano Rajoy se basa solo en proyecciones  ‘macroeconómicas’, no en la realidad.Ésta, de acuerdo con los propios datos del Gobierno, que su presidente se cuidó de no mencionar en su comparecencia tras el último Consejo de Ministros del año, es completamente distinta.

Hoy hay más parados que cuando Rajoy llegó a La Moncloa, aunque esta fue una de las principales promesas que hizo para poder ganar las Elecciones Generales de 2011: que acabaría la legislatura con menos desempleados. Además la población ocupada es mucho menor.

Cuando el presidente empezó su mandato había 17.254.897 afiliados a la Seguridad Social, hoy son 16.712.455: hay 542.442 personas ocupadas menos. Un número alejadísimo de la afiliación de 2008, antes del inicio de la crisis, que el presidente ha dado por terminada: aquel año la Seguridad Social se acercaba a los 19 millones y medio de ocupados- casi tres millones más que en la actualidad-.

Además de eso, pese a que el número de personas que estaban sin empleo en noviembre de 2011 era menor, la cobertura social llegaba al 67% de los 4.420.640 parados registrados, tres años más tarde es de apenas el 57%, con 4.512.116 parados anotados en las oficinas de empleo: ha perdido diez puntos en tres años. Por si ello no fuese ilustrativo, en 2015, solo el 19% de los parados cobrará una prestación contributiva: de las más de 5.200.000 personas que estarán en paro durante algún momento del año que viene, únicamente 1.000.000 percibirán una de estas prestaciones.

Rajoy tiene, además, el ‘mérito’ de ser el presidente que más pobreza ha generado desde la instauración de la democracia, hace casi 40 años. La tasa de pobreza es ahora del 27,3%– según datos del Instituto Nacional de Estadística-. Esto supone que hay más de 13 millones de españoles que viven en riesgo de pobreza o exclusión social –se considera que están en esta situación las personas que ganan menos de 17.040 € anuales, dentro de una familia formada por dos progenitores y dos hijos a cargo-. Cáritas, en su estudio Análisis y perspectivas 2014, subrayaba que la pobreza severa reside en los 700.000 hogares sin ningún tipo de ingresos en España- casi 160.000 más que cuando Rajoy fue elegido presidente-. Además de ello, los mismos datos del INE señalan que los ingresos medios de los hogares ha pasado de algo más de 30.000 € a 26.800, el año pasado: un 11% menos.

También ha aumentado el número de niños que viven bajo el umbral de la pobreza, los estudios de UNICEF, conocidos el 28 de octubre pasado, apuntan a que España es el tercer país europeo con mayor pobreza infantil en términos relativos, solo por detrás de Grecia y Letonia y con más de 3 millones de niños con carencias materiales graves en el año 2012 frente a los 2.218.786 afectados antes del inicio de su mandato.

Bajo la gestión de Rajoy ha crecido lo que se conoce como ‘pobreza laboral’, es decir, el número de personas que, pese a tener un trabajo, están en situación de exclusión social: España es el tercer país de la Unión Europea con más trabajadores pobres- el 12,3%-, solo por detrás de Grecia -15%- y Rumanía -19,5%-.  Esta situación se ha complicado aún más por la precarización del empleo: desde que el Gobierno Rajoy aprobó la Reforma Laboral, los contratos a tiempo completo-no ya los indefinidos, que apenas llegan al 9%- representan, de media, el 8% de los nuevos contratos que se hacen cada mes. En noviembre, por ejemplo, supusieron el 8,5% de todos los que se firmaron. Cuando llegó a La Moncloa, los contratos indefinidos se acercaban al 13% y los que eran a tiempo completo duplicaban la tasa actual.

El presidente tampoco puede ofrecer dato positivo alguno sobre la estabilidad de los 400.000 puestos de trabajo que dice haber creado: los trabajadores con una jornada inferior a la media son ya  2.250.000- 100.000 más que en 2011- y el control de que se cumple la legislación laboral es, simplemente inexistente, los propios estudios del Gobierno admitían que en el tercer trimestre de este año se habían trabajado en España casi 1,3 millones de horas extras ilegales, horas que de ser trabajadas por otras personas habrían creado no menos de 270.000 empleos nuevos.

 

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