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Sucesos

Detenidas 72 personas e imputadas 546 por amañar matrimonios de conveniencia

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado en Valencia un grupo que convenía matrimonios para que ciudadanos nigerianos obtuvieran el permiso de residencia en España a cambio de pagar entre entre 6.000 y 10.000 €. Durante la operación han sido arrestadas 72 personas que formaban parte de la organización e imputadas otras 546, implicadas en las regularizaciones fraudulentas, todas ellas identificadas, aunque pendientes de su localización.

Según ha informado la Jefatura Superior de Policía en la Comunitat Valenciana, la operación se inició a finales de abril cuando los investigadores tuvieron conocimiento de la presentación, en un breve espacio de tiempo, de numerosas solicitudes de matrimonio entre ciudadanos nigerianos y mujeres españolas.

Los agentes comprobaron la existencia de un grupo asentado en Valencia dedicado a favorecer la inmigración ilegal. Estos individuos se dedicaban a organizar matrimonios de conveniencia en casi toda España -Comunitat Valenciana, Castilla la Mancha, Murcia, Galicia, Illes Balears, Islas Canarias, Cataluña, Asturias, Cantabria, Castilla y León, País Vasco, Aragón, Navarra, Extremadura, Madrid y Andalucía-. Para ello captaban a mujeres españolas a las que pagaban entre 3.000 y 4.000 € a cambio de que contrajesen matrimonio con ciudadanos de nacionalidad nigeriana.

La organización estaba compuesta por un número elevado de personas que se ocupaban de forma minuciosa de hacer parecer que los enlaces eran completamente lícitos. Para ello proporcionaban a los inmigrantes en situación irregular todo lo necesario para celebrar el enlace civil o religioso, les indicaban el registro al que debían acudir para la obtención del Libro de Familia y les informaban del lugar donde solicitar la tarjeta de residencia. Los interesados debían pagar a los miembros del grupo entre 6.000 y 10.000 € para conseguir la tarjeta de residencia de familiar comunitario.

El grado de participación de los organizadores era tan alto, que incluso si uno de los futuros cónyuges no conocía nuestra lengua, algún compatriota se hacía pasar por él el día de la celebración ante el Juzgado de Paz, el Registro Civil o la Iglesia correspondiente, para no levantar sospechas. También se ocupaban de falsificar documentos emitidos por las autoridades nigerianas para adjuntarlos a las solicitudes matrimoniales.

 

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