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El Imán asegura que el Concello no quiere seguir con Sereos y que ofreció poner más furgonetas y no abrir otro local

El Concello ha propuesto al Colectivo Iman aumentar el número de furgonetas que prestan los servicios del Programa Sereos de atención a personas excluidas y drogodependientes, según ha asegurado este colectivo en una nota enviada a los medios de comunicación. En la misma, El Imán denuncia que el Concello no tiene intención alguna de reabrir un local para desarrollar este programa, pese a que, subraya, los usuarios de este programa necesitan ser atendidos en un local “confortable y que garantice el derecho a la intimidar, pudor personal e incluso confidencialidad”.

El Imán arrecia en sus críticas a la gestión del gobierno local asegurando que, después de que el alcalde desmintiese que Sereos se instalaría en un bajo del Pabellón de O Bérbes– contradiciendo lo que había confirmado el concelleiro de Educación a miembros del Colegio Ramón y Cajal y al ANPA del mismo, ha acabado con su labor de “mediación” con los colectivos de la zona de Torrecedeira- algo que, asegura, les había pedido el propio Concello“la rapidez en desmentir públicamente que el programa se situaría allí, hace completamente inútil dicha labor de mediación”.

Este colectivo recalca que una vez que se cerró el local de Elduayen, el programa se muere, que “el número de usuarios “ha descendido a niveles muy preocupantes” y ha disminuido en un 1500% el número de jeringuillas que se entregaban a los usuarios del mismo.

De todo ello culpa directamente a los responsables locales a la que acusan de haberlo engañado y señalando al alcalde indican, “usted y su departamento de bienestar social son los únicos que siguen provocando un insoportable sufrimiento a los cada vez menos usuarios del programa”, al tiempo que advierten de que las personas que acuden a Sereos están en riesgo de sufrir un deterioro de su salud, al tener que soportar frío, lluvia y otras inclemencias.

El Imán concluye que la gestión municipal de este programa desde 2013 se ha convertido en un “auténtico retroceso ideológico” sobre la calidad que tienen que tener los servicios municipales, señalando que es el responsable de que los usuarios del servicio sean vistos como “los culpables de casi todos los males que aún padece el Casco Vello de Vigo”.

 

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