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Cultura

Acudir a la Universidad con el catecismo debajo del brazo

Estudiar doctrina católica en Magisterio deja una puerta abierta para trabajar en la educación concertada. Los acuerdos con el Estado Vaticano de 1979 no solo obligan a ofertar Religión a los alumnos en los centros educativos públicos, sino también a que se imparta doctrina católica y su pedagogía como asignatura optativa en los grados de Magisterio de todas las universidades.

Esta reclamación coincide en el tiempo con la intención del ministro José Ignacio Wert de replantear los estudios de Magisterio con el objetivo de garantizar una sólida preparación de los maestros. En algunos claustros, los alumnos han pedido que no se oferte.

Al aprobar estas asignaturas se consigue el certificado DECA (Declaración Eclesiástica de Competencia Académica), que se tiene muy en cuenta para contratar a profesorado en los colegios concertados con independencia de las materias que se van a impartir como maestro.

No cursar Religión supone renunciar a un gran número de puestos vacantes. La agrupación Escuelas Católicas representa a 2.056 centros educativos, en los que imparten clase 81.400 docentes a 1.187.000 alumnos. El responsable de enseñanza privada de FETE-UGT, Jesús Gualix, comenta “lo que tenemos claro es que estos estudios deberían estar fuera del currículo de la Universidad. Al contratar profesorado, no habría que buscar un perfil ideológico determinado, sino premiar la calidad de la enseñanza”, prosigue el sindicalista.

El desapego al catolicismo es cada vez más palpable, pero no tiene traslado en la asistencia a Religión en Magisterio. En 1975 un 30% de los jóvenes se consideraba católico practicante y un 20% no creyente. En 2011 estas cifras se situaban en el 10% y 30%, respectivamente, según el Instituto de la Juventud.

 

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