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El Fiscal no admite las pruebas psicológicas presentadas por el padre del menor agredido en el colegio

“Decepcionante”. Así calificó Guillermo Castro, el padre del niño de 11 años agredido por unos compañeros en el Colegio Santa Cristina de Vigo, su reunión, este jueves, con el Fiscal de Menores. A su salida de los juzgados, tras casi dos horas, Castro indicó que no tuvo ocasión de darle su versión de los hechos al fiscal, explicarle porqué su hijo no ha ido a clase en más de un mes o entregarle los informes psicológicos de los que dispone sobre el estado del niño. “Solo nos hicieron preguntas de ‘si’ y ‘no’ y todas basadas en la información que ha hecho llegar a la Fiscalía la Inspección y la Consellería de Educación, nada más”.

Tras el ‘interrogatorio’, el fiscal decidió que el menor sea examinado por una psicóloga de la Xunta, “eso quiere decir que nuestros informes no valen para nada”, un requisito que los padres están dispuestos a cumplir, tal y como se han comprometido con el ministerio público, tras la denuncia presentada por Educación por el absentismo escolar del pequeño.

Guillermo Castro ha calificado de “increíble” que se siga diciendo que disponen de toda la información por parte de Educación, del colegio o de Inspección, “no hemos recibido nada, no solo documentación, sino que tampoco se han puesto en contacto con nosotros por teléfono, como puede comprobarse por los listados de llamadas”, ha reiterado, al tiempo que ha repetido que “si nadie tiene que temer cuando va a su trabajo que le peguen, mi hijo no tiene que tener ese miedo cuando va al colegio…nadie tiene que pegarle, ni muy fuerte, ni poco, ni mucho, no tienen que darle ningún golpe”.

Castro ha recalcado, “pedimos que el fiscal sea neutral y que mire por el interés del niño”, y ha asegurado que tiene claro que “vamos a tener que pagar por esto, de una manera u otra”, al tiempo que ha asumido que habrá una denuncia por este caso. Además de ello se preguntó si no estaría equivocado “y tendré que soportar que a mi hijo le peguen un día, o dejarlo ir a clase esperando que no le abran la cabeza o le partan las costillas,…no sé puede que me equivoque y sea esto lo que tenga que hacer”, indicó, al tiempo que ha comentado que “a lo mejor lo que tenemos que hacer es irnos a otra ciudad…o a otro país”, algo que, a su juicio, no es descabellado teniendo en cuenta que no va a investigarse si su hijo sufrió o no acoso en el colegio, sino solo la falta de escolarización.

 

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