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'Qué te cuentas?'

Despedido por tirarse pedos en el trabajo

Así mismo. El empleado, del que no ha transcendido su nombre ni la empresa para la que trabajaba, eructaba y despedía ventosidades que, por supuesto, molestaban a sus compañeros que, era de esperar, se quejaron a los directores. Estos citaron al trabajador quien reconoció que eructaba una o dos veces al día, aunque negó su afición por la flatulencia, algo que no convenció a los responsables de su empresa que le mandaron esta notificación, “nos vemos obligados a notificarle su apercibimiento por causa real y seria debido a los siguientes motivos: perturbaciones sonoras tales como eructos regulares y flatulencias no disimuladas por las que resulta que sus faltas y su comportamiento generan tensiones y conflictos recurrentes en las relaciones con sus colegas de trabajo”.

Pero nada. El buen hombre siguió sin cortarse y continuó con su hábito de eructar y tirarse pedos sin disimulo alguno, por lo cual la empresa se fue al juzgado. Y este le ha dado la razón, a los directores y a los compañeros del pedorrero considerando, muy finamente, que “las faltas deliberadas y reiteradas a las reglas del saber vivir de este asalariado, generadoras de tensiones en sus relaciones con sus colegas, constituyen una causa real y seria de despido”.

 

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